Plácido Arango Arias dona al Museo del Prado 25 obras maestras de su colección de arte antiguo

San Juan Bautista. Juan de Valdés Leal (1622-1690) Óleo sobre lienzo, 206 x 148 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Plácido Arango.

San Juan Bautista. Juan de Valdés Leal (1622-1690) Óleo sobre lienzo, 206 x 148 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Donación Plácido Arango.

 

 Madrid, 30 de junio de 2015.

Querida Ofelia:

El Real Patronato del Museo del Prado, reunido en sesión plenaria, ha aceptado la propuesta de donación, con derecho a usufructo vitalicio, de 25 obras maestras de la colección de arte antiguo de Plácido Arango Arias.

La donación incluye obras señeras de un extraordinario elenco de artistas como Pedro de Campaña, Luis Morales, Luis Tristán, Francisco de Zurbarán, Herrera el Mozo, Valdés Leal, Corrado Giaquinto y Francisco de Goya, entre otros, que enriquecen de forma excepcional las colecciones del renacimiento y barroco español tanto por el número y calidad de las obras como por incorporar por primera vez ejemplos de destacados maestros inéditos hasta hoy en el Museo.

 

Con esta donación, junto a la realizada en 1991 compuesta por ochenta grabados de la serie de “Caprichos” de Goya, Plácido Arango se une a la nómina más selecta de donantes que generosamente han contribuido a ampliar la calidad y representación histórica de las colecciones del Prado.

 

Cuatro de los artistas incluidos en la donación (Felipe Pablo de San Leocadio, Pedro de Campaña, Francisco Barrera y Francisco López Caro) permanecían inéditos en el Museo, siendo particularmente reseñable la incorporación de dos pinturas del flamenco afincado en España, Pedro de Campaña (Pieter van Kempeneer): Camino del Calvario y Descendimiento, por su decisiva contribución al desarrollo de la pintura española del renacimiento.

En los restantes casos, la donación enriquece sustancialmente el nivel de la representación de artistas presentes ya en el Museo. De enorme alcance, por la entidad del artífice, son los tres lienzos de Francisco de Zurbarán (1598-1664): Inmaculada Concepción, Inmaculada niña y el hamletiano San Francisco en oración, que permiten al Prado zanjar, por fin, su deuda con el pintor extremeño. Otro tanto podría decirse de Luis Tristán (c. 1585-1624) con la incorporación de un monumentalCalvario, de Eugenio Cajés (1575-1634) con su íntima y misteriosaNatividad, o de ejemplares señeros de ilustres bodegonistas como Alejandro de Loarte (c. 1590-1626) y Francisco Barreda (1595-c. 1658).

Dos artistas incluidos en la donación merecen un comentario aparte. De un lado

Francisco de Goya (1746-1828), cuyos Toros de Burdeos, unidos a la donación previa de los Caprichos, culminan la magnífica colección de la obra impresa del aragonés en el Prado, por siempre asociada ya al nombre de Arango. El otro artista es Francisco de Herrera el Mozo (1622-1685), pues acaso ninguno otro ejemplifique mejor la singular personalidad de Plácido Arango como coleccionista. Hay que saber mucha pintura y conocer muy bien el Museo para elegir, como ha hecho Arango, el Triunfo de San Hermenegildo, de Herrera el Mozo, como su cuadro favorito del Prado. Ello añade una emotiva dimensión personal al ya de por sí extraordinario valor artístico de El sueño de José del artista, pieza maestra del pleno barroco español que pasa, gracias a su generosidad, a engrosar el ilustre elenco de soñadores del Prado

Dos circunstancias singularizan esta donación. La primera es la coherencia de Plácido Arango como coleccionista, cuyo gusto, personal e intransferible, se percibe en su decantación por autores y temáticas ajenos tanto a modas pasajeras como a los dictados del mercado del arte. De los quince artistas representados seis lo hacen con más de una obra, y se incluyen aproximaciones varias a un mismo asunto, como laInmaculada Concepción, San Juan Bautista, o el Calvario, debidas a pintores de sensibilidades tan distintas como Antonio del Castillo (1616-1668), Mateo Cerezo (1637-1666) o Juan de Valdés Leal (1622-c. 1690). La segunda es la procedencia de las obras. Aunque la inmensa mayoría fueron pintadas en España, lo que no es óbice para la inclusión de deliciosos bocetos de Corrado Giaquinto (1690-1765) previos a su llegada a España, casi todas fueron adquiridas en el extranjero, lo que convierte su regreso a España en un extraordinario enriquecimiento de nuestro patrimonio histórico-artístico.

El conjunto de la donación, realizada con reserva de usufructo vitalicio, se irá exponiendo gradual y periódicamente en el Prado con presentaciones especiales, como la prevista el próximo 7 de julio, o con motivo de exposiciones temporales, como sucederá el próximo otoño en la dedicada a Luis de Morales.

El empresario Plácido Arango, actual Patrono de Honor del Prado, ha declarado: “No hay mayor satisfacción para un coleccionista que ver cómo el fruto de su labor sirve para enriquecer un museo público tan mágico e irrepetible como es el Museo del Prado. Me siento muy honrado al pensar que este grupo de obras principales reunidas a lo largo de mi vida vayan a encontrar su destino final en el Prado, museo al que me encuentro tan estrechamente vinculado como agradecido”.

Por su parte el director del Museo destacando la generosidad de quien fuera Presidente del Real Patronato entre 2007 y 2012, ha manifestado que esta donación “supone un auténtico y emotivo aldabonazo al corazón de la colección de pintura española del museo”.

Un gran abrazo desde nuestra quería y culta Madrid,

Félix José Hernández.

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