Puente en la oscuridad

puenteParís, 7 de marzo de 2015.

Querida Ofelia:

Acabo de leer en francés “Puente en la oscuridad”* del cubano Carlos Victoria. Me lo regaló la Sra. Bénédicte Nicolas, assistante Attachée de Presse de las Éditions Phébus. En él se nos cuenta el drama de Natán Velázquez, un exiliado cubano que vive en Miami. Tiene casi cuarenta años y sigue soltero. Comparte sus momentos de ocio con sus dos amantes: Sandra la divorciada y su vecina Teresa, la cual está casada con Felipe, un borracho violento.

Un buen día Natán recibió una carta de su padre que está a punto de morir en la Isla del Dr. Castro. En la misma le informa que tiene un medio hermano llamado José, que vive en Miami. A partir de ese momento, Natán hará todo lo posible por encontrarlo, pero irá hundiéndose en los bajos fondos de la capital cubana del exilio, lo que lo llevará hasta la cárcel del Dowtown miamense.

A lo largo de la novela aparece toda una paleta de personajes creados por la pluma de Carlos Victoria que tienen relación con José, como: sus amantes Gladys la peluquera y Mercedes la China; Alicia Lastre, la vieja tía y sobre todo, el personaje del supuesto demente Gabriel Perdomo. La escena del encuentro de Natán con los padres de Perdomo es cinematográfica, nos parece estar viéndola en una gran pantalla.

El puente simbólicamente permite pasar de una orilla a la otra, de la vida a la muerte o viceversa. En Europa hay numerosas leyendas sobre el Puente del Diablo, entre ellas la que cuenta que la primera persona que pasa por él morirá ese mismo año. El puente es un peligro por el que hay que pasar, un paso que uno se ve obligado a dar. El puente es una vía estrecha en la vida del ser humano, por la cual se puede pasar o no, pero hay que atenerse a las consecuencias de la decisión tomada.

“Puente en la oscuridad”, ganó el premio Letras de Oro de 1993.

El crítico del Dallas Morning News escribió: “Los protagonistas viajan dentro de un laberinto de tumulto emocional, psicológico y físico antes de ver siquiera una pizca de luz al final del camino. Lo de ellos es un catarsis total, uno que rápidamente absorbe al lector, haciendo difícil dejar el libro.”

En Hispanic Magazine apareció la siguiente opinión: “Es una jornada literaria seria y maravillosa. No es un libro para sentirse bien o una novela para deleitarse con todo lo que sea latino-en este caso, cubano. Es una obra de ficción provocativa que nos hace pensar sobre el otro mundo – señas, intuición y espíritus. Nos hace pensar sobre nuestra propia vida, lo que queremos que pase, lo que pensamos debería pasar y todo lo que pudiera haber pasado.”

El novelista cubano Carlos Victoria nació en 1950 en Camagüey. A la edad de quince años ganó un premio literario nacional, pero en 1971 fue expulsado de la Universidad de La Habana por “diversionismo ideológico”. En 1978, fue encarcelado y sus manuscritos fueron confiscados. En 1980 logró exiliarse en los EE.UU. gracias al éxodo del Mariel.

Cuando vaya a nuestra Madre Patria lo compraré en castellano y te lo haré llegar con alguien.

Un gran abrazo desde la Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

*Un Pont dans la nuit. Carlos Victoria. Traducción del español (Cuba) de Liliane Hasson. 193 páginas. Editions Phébus, Paris.

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