Irreverencias famosas en México

"Sueño de una tarde dominical",Museo Mural Diego Rivera,Alameda Central,México DF. Foto: Omar Bárcena.

“Sueño de una tarde dominical”,Museo Mural Diego Rivera,Alameda Central,México DF. Foto: Omar Bárcena.

Por Mario Héctor Rivera Ortiz
En 1948 Diego Rivera fue blanco de los religiosos radicales, cuando bajo el título de “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” pintó en un tablero dispuesto en el comedor del que fuera el Hotel del Prado, la frase que pronunció Ignacio Ramírez, El Nigromante: “Dios no existe”. Se vivía ya la decadencia de la Revolución Mexicana en 1948, durante los primeros años del gobierno del presidente Miguel Alemán. A consecuencia de ello el viernes 4 de junio de 1948, veinte seminaristas, cuchillo en mano, atacaron el mencionado mural y borraron la frase atea pronunciada a mediados del siglo XIX. Pocos días antes, el arzobispo Luis María Martínez se había negado a bendecir el edificio por esa misma causa, al tempo que la gran prensa de la capital, fiel a su tradición, llamaba a la “acción directa” contra Diego y su obra.
La noche de ese día precisamente, en la Fonda Santa Anita, distante del lugar del acto terrorista mencionado unos doscientos metros, se encontraba reunido el mundo artístico mexicano en un homenaje a Fernando Gamboa. Allí, cerca de las 12 de la noche, a proposición de David Alfaro Siqueiros, unas cien personas se trasladaron al Hotel del Prado; iban a la cabeza del grupo, además del promotor, el propio Diego Rivera, José Clemente Orozco, Dr. Atl, Gabriel Fernández Ledezma, Leopoldo Méndez, Juan O’ Gorman, María Asúnsolo, Frida Kahlo, Raúl Anguiano y José Chávez Morado. Cuenta la Enciclopedia de México que el grupo entró al comedor del hotel al grito de “¡Muera el imperialismo!; calló la orquesta y se alarmaron los comensales… Rivera subió entonces a una silla y con un lápiz restauró la frase atea.
En materia de Mobbing institucional dentro del IMBA tenemos que recordar también que pocos años después, (1952), dentro del Palacio de Bellas Artes, fue dañado otro mural de Diego, llamado “Sueño de paz y pesadilla de Guerra”, ahora por motivos políticos y servilismo hacia el macartismo yanqui y luego, en junio de 1960 , el acoso que sufrieron los pintores mexicanos Federico Silva y Mario Orozco Rivera.

Diego Rivera – Pesadilla de guerra, sueño de paz (Nightmare of war, dream of peace), 1952. Foto publicada en marxistleninist.files.wordpress.com

En esos días Celestino Gorostiza, siendo director del INBA y el subdirector técnico, Víctor M. Reyes mandaron retirar del Palacio de Bellas Artes un cuadro de Federico Silva y en seguida suspendieron una exposición pictórica de Mario Orozco Rivera, en la que figuraba un cuadro en el que bajo el título de Hermanas de la caridad aparecía un personaje con cierto parecido a la esposa de un alto funcionario, cosa absolutamente falsa, según los expertos que examinaron la obra y la opinión del propio autor. Esto quiere decir que el mobbing dentro del INBA tiene una larga historia.

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