El Museo del Prado expone los dibujos españoles de la Colección Hamburger Kunsthalle: Cano, Murillo y Goya

Pareja con sombrilla en el paseo  Francisco de Goya.  Pincel, aguada de tinta china, y raspador,  221 x 134 mm. 1795 – 1797. © Hamburger Kunsthalle. Foto: Christoph Irrgang

Pareja con sombrilla en el paseo Francisco de Goya. Pincel, aguada de tinta china, y raspador, 221 x 134 mm. 1795 – 1797. © Hamburger Kunsthalle. Foto: Christoph Irrgang

Madrid, 3 de noviembre de 2014.

Querida Ofelia:

Tras su exhibición en Estados Unidos (Meadows Museum de Dallas), el Museo del Prado reúne, por primera vez España, 85 dibujos de la colección de la Kunsthalle de Hamburgo, institución que posee una de las colecciones de dibujo español más importante fuera de España. Una colección que está formada por más de dos centenares de obras representativas del dibujo español desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX.

El núcleo central de esta exposición está formado por un mayoritario conjunto de dibujos sevillanos de Murillo, Herrera el Mozo y Valdés Leal, a los que suman dibujos de Cano, Castillo y Schut, entre otros.

Goya también está presente en esta exposición con una nutrida serie de dibujos, entre los que destacan algunos preparatorios para su serie de copias de los retratos de Velázquez.

El Museo del Prado presenta, por primera vez en España, una selección de 85 dibujos españoles desde el siglo XVI hasta comienzos del XIX procedentes de la Kunsthalle de Hamburgo. Esta institución alberga una de las más importantes, en calidad y cantidad -más de dos centenares de obras-, colecciones de dibujo antiguo español fuera de nuestras fronteras. Una colección reunida en Sevilla a comienzos del siglo XIX, que fue vendida en el mercado londinense y adquirida por el museo de Hamburgo en 1891.

El núcleo de la colección está formado por los dibujos de Bartolomé Esteban Murillo y algunos de sus más importantes coetáneos y seguidores, muchos de ellos vinculados a la Academia fundada en Sevilla por el maestro junto con Juan de Valdés Leal y Francisco de Herrera el Mozo. Además, se presentan importantes obras de otros destacados maestros del Siglo de Oro como Alonso Cano o Antonio del Castillo.

Los dibujos de Francisco de Goya, sobre todo los realizados a partir de cuadros originales de Diego Velázquez hoy conservados en el Museo del Prado, conforman el otro gran foco de la colección. Concebidos como preparatorios para una serie de estampas, en ellos Goya no se limitó a “copiar” a Velázquez, sino que nos dejó muestra de su genial visión de la obra del sevillano. Junto a estos, también se podrán contemplar dibujos del Álbum de Madrid, y preparatorios para su famosa serie de estampas de La Tauromaquia.

Estructurados cronológicamente, esta exposición y el catálogo razonado que la acompaña, editado también en inglés, plantean algunas de las principales cuestiones relacionadas con el mundo del dibujo, principalmente el de los cambios y estudio de las atribuciones. También se analiza el valor del dibujo como medio de expresión autónomo o como instrumento de formación, así como su empleo en el proceso creativo. Asimismo se examina a través de este conjunto de dibujos el modo en que se coleccionaron en los siglos XVIII y XIX y se recrea el modo en que llegaron a Hamburgo a través del inventario expuesto, que acompañaba al álbum en el que en origen estuvieron pegados los dibujos.

La muestra ofrece también la oportunidad de acceder a la visualización del contenido completo del catálogo a través de una pantalla ubicada en el interior de la sala gracias a la aportación de Samsung como “colaborador tecnológico” del Museo.

La colección y el inventario. La exhibición de las dos portadas que estructuraban el álbum de dibujos y el inventario firmado por el dibujante mexicano José Atanasio Echeverría contextualizan el origen de esta colección y su llegada al museo alemán.

Los dibujos se dispusieron en el álbum en orden cronológico inverso, primero con las obras contemporáneas y después, en orden ascendente hasta llegar al siglo XVII, la parte más importante.

Entre los ejemplares más tempranos de la colección de Hamburgo se encuentran los dos retratos femeninos que muestran, muy probablemente, a María de Hungría, hermana del emperador Carlos V, y a Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II, y la Lamentación sobre Cristo muerto, vinculada al taller del valenciano Juan de Juanes, que muestra un estudio inicial seguramente para un relieve escultórico, en el que la organización de los personajes, siguiendo el arco en el que se insertaría el grupo, refuerza la idea de dolor compartido en torno al cuerpo muerto de Cristo.

Los comienzos del siglo XVII. Las obras reunidas en esta sección representan las posibilidades que el dibujo ofrecía a los artistas a la hora de planificar composiciones de gran formato, como una Adoración de los pastores para la que quizá se concibió la Cabeza de muchacho, o cuadros de altar, para los que se valdrían de dibujos preparatorios como el San Juan Evangelista atribuido a Vicente Carducho. La práctica de tomar apuntes del natural de la figura humana, con vistas a su posterior uso como modelo para las composiciones, era una costumbre generalizada entre los artistas, y a ella responden los estudios anónimos de cabezas y figuras que aquí se muestran.

También para un altar, hoy desconocido, debió realizarse el San Francisco, que parte de un original de Jusepe Ribera.

Apostolados: Herrera el Viejo y Herrera el Mozo. Por técnica y estilo, los doce dibujos aquí expuestos han sido atribuidos a Francisco de Herrera el Viejo y se relacionan, algunos muy directamente, con varios cuadros de un Apostolado conservado en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, procedente del convento de Santa Clara de Priego.

Padre e hijo muestran su interés por los Apostolados, un tema muy frecuente en el mundo católico de la primera mitad del Seiscientos que popularizaron artistas como el Greco y que supuso la creación de un panteón de héroes del Catolicismo.

Alonso Cano. Las obras expuestas del artista granadino, uno de los más prolíficos dibujantes españoles del siglo XVII, demuestran su versatilidad. Algunas como Proyecto para un altar con la figura de san Diego de Alcalá y Proyecto de decoración festiva se realizaron en el contexto de su actividad como tracista de retablos o arquitecturas efímeras, al igual que el Altar de santa Catalina de Alejandría, considerado una de sus obras maestras.

De tema dominico es la aparición milagrosa de la Virgen y tres santas para mostrar un cuadro de santo Domingo a un religioso de la orden.

Antonio del Castillo. Dos de los dibujos de esta sección contienen alusiones a la cuestión de la autoría artística y al orgullo creador, que pintores como el cordobés Castillo siempre reivindicaron. David y Goliat lleva una inscripción que atestigua la condición de Castillo como creador material e intelectual del dibujo, anotación surgida por su enfrentamiento con el pintor cordobés Juan Luis Zambrano, a quien se atribuía un cuadro del mismo asunto realizado por aquel. También la Cabeza masculina luce una indicación de autoría y muy probablemente formó parte de una hoja completa de estudios de bustos en diferentes actitudes, que fueron cortados individualmente con posterioridad.

Los dibujos acabados podían ser utilizados tanto para ser transferidos al lienzo mediante una cuadrícula como para servir de modelo a otros dibujos que los copiaban de forma casi exacta.

Francisco Herrera el Mozo. En 1660, Herrera el Mozo, junto con Murillo y otros artistas, fundó en Sevilla una Academia para la enseñanza artística en cuyo entorno se realizaron la mayoría de las obras de las secciones siguientes de esta exposición. De hecho, algunas de sus obras en la colección de Hamburgo estuvieron anteriormente atribuidas a Murillo, como el San Juanito, ejemplo de modelos creados y popularizados por este último. En esta sección se exponen dos de los dibujos más originales de la colección, obras de Herrera. Caballero ante un paisaje, de temática no religiosa, frente a la gran mayoría de dibujos españoles del siglo XVII, podría estar relacionado con algún proyecto de escenografía teatral, y La tentación de San Antonio convierte este tradicional episodio en una danza en el que el demonio-sátiro gira en torno al atribulado santo mientras sostiene un racimo de uvas.

Bartolomé Esteban Murillo. A mediados de la década de 1650 Murillo era el artista más importante de Sevilla, ejerciendo una notable influencia en discípulos y contemporáneos, como atestiguan los dibujos conservados. Junto a una de sus obras maestras, Asunción de la Virgen, otras revelan su originalidad al abordar temas tradicionales, como el Estudio de la Magdalena dormida sobre el sepulcro vacío de Cristo. Otros se muestran como material de trabajo revelando su empleo del dibujo en el proceso creativo.

Ángel con el velo de la Verónica y Ángel con la corona de espinas son obra de miembros del taller o de discípulos, partiendo de originales de Murillo, y transferidos a otros soportes mediante el uso de una cuadrícula y un procedimiento de calco respectivamente. Otros dibujos como San Francisco abrazado al Crucificado y Matrimonio místico de santa Catalina copian composiciones pictóricas.

Juan de Valdés Leal. La investigación llevada a cabo para la exposición ha permitido relacionar dos de los dibujos que aquí se exponen, La cabeza de san Juan Bautista y Estudio para Elías y los profetas de Baal, con uno de sus más importantes proyectos, el retablo del Carmen Calzado de Córdoba, contratado por Valdés en 1655. Igualmente puede relacionarse San Fernando con el cuadro del mismo tema encargado al artista por el cabildo de la catedral de Jaén en 1673, en el contexto de las fiestas por la canonización del santo.

La Academia sevillana del siglo XVII y el estilo de dos de sus impulsores, Murillo y Valdés Leal, influyeron notablemente en el trabajo de las siguientes generaciones de artistas como se puede apreciar en esta sección.

La huella de Murillo es evidente en los dibujos de San José con el Niño Jesús de Jerónimo de Bobadilla. Formado en su juventud con Zurbarán, Bobadilla fue miembro de la Academia y ocupó en ella cargos oficiales, además de ser coleccionista de dibujos.

El flamenco Cornelis Schut III también fue presidente de la institución y en obras como Adoración de la Eucaristía y Virgen del Rosario combina lo aprendido en Sevilla, con los recuerdos de su ambiente de origen.

La huella de Murillo se aprecia también en Núñez de Villavicencio, cuya obra San Sebastián y san Roque con ángeles sobre nubes con el Espíritu Santo manifiesta la conmoción que para la sociedad sevillana significó la epidemia de peste de 1649, al representar en ella a los dos santos protectores frente a la temida plaga.

La segunda generación de la Academia sevillana. La obra de Clemente de Torres está muy próxima en estilo a la de quien se considera su maestro, Juan de Valdés Leal. Ello se aprecia en el Cristo con la cruz a cuestas, un tema que Valdés representó al menos en tres ocasiones, así como en algunos de los angelitos que se agrupan a los pies de la Virgen, que recuerdan los de dos Inmaculadas de Valdés en el Museo de Sevilla. El primer dibujo es un buen ejemplo de la frecuente reutilización del papel en el siglo XVII, pues está realizado sobre un papel en el que previamente se había escrito una carta.

Domingo Martínez se formó con el hijo de Valdés Leal, Lucas Valdés, pero iconográficamente es el artista más cercano a Murillo de todos los que trabajaron en Sevilla tras la muerte de este, como lo demuestran los dibujos Virgen con el Niño y La Inmaculada Concepción. Fue un pintor de enorme prestigio en su época, especialmente durante el denominado “Lustro Real”, los años en que la corte tuvo su sede en Sevilla, de 1729 a 1733.

Echeverría y sus contemporáneos. Se exponen también obras de artistas académicos como Pablo Pernicharo y Maella; de este último un dibujo preparatorio para sus frescos del Palacio del Pardo. Hay bastantes dibujos del propio Echeverría, algunos preparatorios para grabados como La Virgen de Covadonga y otros, consecuencia de su participación en expediciones científicas como Estudios ornitológicos de cinco pájaros. También se muestran tres dibujos anteriormente atribuidos a Goya, La Virgen se aparece a Santiago sobre una columna, Vuelo de un globo aerostático y Paisaje con caserío, arbustos y pirámide, cuya autoría se ha descartado en el marco de la investigación para esta exposición.

Francisco de Goya. Una de las piedras angulares de la colección de Hamburgo la constituyen los dibujos de Goya, si bien su procedencia es diferente. Aunque fueron adquiridos en Londres en 1891 junto al resto de los españoles, no formaron parte de aquel álbum sevillano de origen académico.

El conjunto más importante lo constituyen los dibujos preparatorios para las estampas que, procedentes de la colección del erudito Ceán Bermúdez, copiaban algunos cuadros originales de Velázquez, Francisco Lezcano, el niño de Vallecas; El aguador de Sevilla; y El bufón “Barbarroja”.

Goya anunció la venta de sus estampas por primera vez en la Gazeta de Madrid el 28 de julio de 1778, y con ellas pretendía en parte difundir en Europa obras de la Colección Real española a través del grabado. Pero sus velázquez no son meras estampas de reproducción sino ágiles e inteligentes interpretaciones de la obra del sevillano. Seguramente de la misma procedencia sean los dibujos preparatorios para la Tauromaquia, en los que Goya demostró su capacidad para expresar el dramatismo de las corridas de toros como El esforzado Rendón picando un toro y Dos grupos de picadores arrollados de seguida por un solo toro.

Finalmente, destacan dos hojas del disperso Álbum B o de Madrid en las que Goya mostró escenas de contenido sexual protagonizadas por mujeres como Pareja reclinada en la penumbra/Maja celestina esperando junto a un puente y Pareja con sombrilla en el paseo/Majas luciéndose en el paseo.

Dibujos españoles en la Hamburger Kunsthalle: Cano, Murillo y Goya. Del 30 de octubre de 2014 al 8 de febrero de 2015. Museo del Prado. Madrid. Exposición organizada por el Museo Nacional del Prado, el Meadows Museum SMU y la Kunsthalle de Hamburgo, con la colaboración del CEEH-Center for Spain in America. Comisario: José Manuel Matilla, Jefe de departamento de Dibujos y Estampas del Museo Nacional del Prado.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

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