LOS OBJETOS HABLAN EN LAS COLECCIONES DEL MUSEO DEL PRADO

 Isabel de Francia, reina de España, Pourbus “el Joven”. Hacia 1615. Óleo sobre lienzo. 61 x 51 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado


Isabel de Francia, reina de España, Pourbus “el Joven”. Hacia 1615. Óleo sobre lienzo. 61 x 51 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado

Madrid, 17 de septiembre de 2014.

Querida Ofelia:

Hombres y mujeres pueden reconocerse a través de ciertos objetos que les han acompañado a lo largo de los tiempos –a la hora de alimentarse, de vestirse, de desarrollar un trabajo o, simplemente, disfrutar de su ocio–, ya que esos objetos son depósitos de la memoria, tanto individual como colectiva. Nos informan sobre costumbres y creencias, y también sobre las circunstancias históricas y sociales del momento en que fueron utilizados. Pero al mismo tiempo sugieren ideas, permiten establecer relaciones entre conceptos muy diversos, despiertan en quienes los contemplan todo tipo de sentimientos e invitan a soñar, a imaginar y a evocar otros lugares o momentos.

Los cuadros del Museo –los bodegones, por ejemplo– muestran una gran cantidad de elementos simbólicos, que contribuyen a enriquecer el aspecto formal que ofrecen y nos permiten un acercamiento al mensaje que el artista o su mecenas o cliente quisieron transmitir. Pero también hay en ellos numerosos detalles escondidos que nos obligan a recorrer una y otra vez la superficie pictórica para aprehender su esencia y su valor.

Los objetos hablan, y además –y esa es la clave– nos invitan a dialogar. Ese es el objetivo de la exposición: plantear un diálogo entre sus visitantes y los objetos del Museo del Prado, tanto los «reales» o tridimensionales como los representados en la cuidada selección de pinturas que forman parte de ella.

¿Qué es lo más importante en un retrato?, ¿qué atrae nuestra atención? Indudablemente, el espectador debe fijarse en la persona retratada, en su rostro, su mirada, su indumentaria, su peinado…; pero también en los objetos que lleva consigo o que aparecen a su lado. En el retrato que Goya hizo de la duquesa de Abrantes, por ejemplo, la aristócrata luce un escotado vestido de estilo francés y una corona de flores sobre el cabello; pero, además, tiene algo en la mano: no es un libro de oraciones ni un dibujo ni una carta; es una partitura con la que el pintor muestra la afición a la música y al canto de su modelo e ilustra al mismo tiempo el refinado ambiente intelectual en que se educó la hija menor de los duques de Osuna.

En ocasiones, los objetos de los cuadros se convierten en auténticos protagonistas de la composición y en elementos clave para reconocer la escena representada; y esa función desempeña el instrumental quirúrgico que ha desplegado sobre la mesa el charlatán sacamuelas pintado por Theodoor Rombouts, que además lleva colgado al cuello un largo collar de muelas para demostrar el éxito de intervenciones anteriores a la que está realizando. En esos objetos está la clave de todo.

Ellos ofrecen una información que el espectador no es capaz de percibir en un primer momento. En ocasiones, los objetos que acompañan a los protagonistas de algunas pinturas tienen un valor simbólico, como las flores que san Diego de Alcalá esconde en el hábito (que hacen referencia al milagro del santo, que convirtió panes en rosas), o la calavera que el comerciante flamenco Nicolás Omazur sostiene en sus manos en el retrato que Murillo le hizo en Sevilla; en este caso se trata de una vanitas, una imagen que simboliza la fugacidad de la existencia humana y la llegada de la muerte que acaba con todo.

Asimismo, los objetos con los que han sido representados diversos personajes pueden servir para vincularlos a sus familiares o amigos ausentes (el camafeo que muestra la infanta Isabel Clara Eugenia), para resaltar la dignidad del retratado (el Toisón de Oro que luce el rey Felipe II) o bien para indicar su profesión o actividad (libros, armas, adornos, etc.). Otros, como la carta que una joven acaba de recibir con motivo de su cumpleaños en el cuadro de Raimundo Madrazo, nos invitan a imaginar qué puede poner en ella y quién se la habrá enviado.

Los objetos hablan. Colecciones del Museo del Prado.17 de septiembre de 2014 – 11 de enero de 2015. Sede: Caixa Forum Tarragona. Cristòfor Colom, 2. 43001 Tarragona. Organizador: Museo Nacional del Prado y Obra Social” la Caixa”. Comisario: Fernando Pérez Suescun, jefe de Contenidos Didácticos del Área de Educación del Museo del Prado.

Un gran abrazo desde nuestra querida España,

Félix José Hernández.

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