LA PINTURA Y OTRAS COSAS DE KERRY JAMES MARSHALL

Kerry James Marshall, Better Homes, Better GArdens, 1994.

Kerry James Marshall, Better Homes, Better GArdens, 1994.

Madrid, 14 de junio de 2014.

Querida Ofelia:

El Museo Reina Sofía presenta Kerry James Marshall: pintura y otras cosas, la muestra más completa de las realizadas hasta la fecha en Europa de la obra de este artista norteamericano (Birmingham, Alabama, 1955), residente en Chicago, y cuyo trabajo se ha visto muy pocas veces en el continente. El proyecto ha sido coproducido por cuatro museos europeos: el M HKA de Amberes (Bélgica), el Kunsthal Charlottenborg de Copenhague (Dinamarca), la Fundació Antoni Tàpies (Barcelona) y el Museo Reina Sofía de Madrid.

Tras su paso por las sedes belga y danesa, la exposición se podrá ver en España dividida en dos sedes: el Museo Reina Sofía expondrá más de sesenta obras, principalmente pinturas realizadas antes del año 2000, algunas no vistas en las sedes de Bruselas y Copenhague. En la Fundació Tàpies se concentrarán, sobre todo, sus trabajos más recientes.

Kerry J. Marshall es autor de una importante obra figurativa desde la que se aproxima a asuntos como la identidad nacional y de género, y sobre todo el condicionamiento racial, buscando contextualizar la experiencia afroamericana en la situación socio- política actual. Buceando también en la historia del arte, el artista denuncia lo que llama “vacío en el banco de imágenes”, cuestionando los sistemas de legitimación existentes. Su pintura va más allá de la denuncia, es afirmativa, técnicamente compleja y arriesgada en la invención de nuevas imágenes que contribuyen a llenar ese vacío, inspirándose tanto en la cultura popular (el cine y el comic sobre todo) como en el arte. Tú no puedes nacer en Birmingham, Alabama, en 1955 y crecer en el South Central de Los Ángeles, cerca de la sede de los Black Panters (Panteras Negras), y no sentir que tienes algún tipo de responsabilidad social. No puedes mudarte a otra zona como Watts en 1963 y no hablar de ello. Todo esto marcó mucho el enfoque de mi trabajo posterior, ha explicado el propio Marshall.

La muestra del Palacio de Velázquez se compone en su mayoría de pinturas, e incluye un video y una instalación fotográfica formada por varios negativos. El recorrido es cronológico, con pequeñas excepciones motivadas por las dimensiones de algunas piezas y las especificidades del Palacio. Para reforzar el discurso de las series que vienen a Madrid se han añadido siete creaciones que no se han visto ni en Copenhague ni en Bruselas, y algunos de sus trabajos más recientes. Sus obras se centran en ideas como «Lo visible y lo invisible», «La belleza», «El banco de imágenes», «Memoriales», «Valores ciudadanos y vida cotidiana» o «Formalismo artístico y activismo político». En todas ellas se muestra su compromiso con la cultura afroamericana y la experimentación plástica.

Más que presentar una retrospectiva, esta muestra pretende resaltar la riqueza estética y la inteligencia visual del mundo creativo de Marsahll. Precisamente, esa búsqueda del “banco de imágenes” inexistente por el que lucha Marshall lo vemos en la obra Lost Boys: AKA Black Johnny (Muchachos perdidos: también conocido como Johnny el negro, 1993). Este trabajo forma parte de la serie titulada Lost Boys (Muchachos perdidos) formada por retratos creados como iconos religiosos. Cada cuadro presenta la cabeza y los hombros de la figura de un adolescente, vestido de manera informal, rodeada de un halo o aura. El título hace referencia al cuento infantil Peter Pan, J. M. Barrie, sobre un grupo de niños perdidos en el “País de nunca jamás”, en el que nunca crecen. Para aquellos que crecen en los suburbios, la cuestión no es si quieren crecer, sino si se les da la oportunidad de hacerlo. A finales de la década de los 80 y principios de los 90, muchos niños afroamericanos de los suburbios murieron en enfrentamientos entre pandillas o fueron capturados indiscriminadamente por la policía. Marshall pone esta tragedia en la palestra en obras que conmemoran la pérdida de la inocencia y la pérdida humana a causa de la muerte o el encarcelamiento.

El recorrido continúa con una obra clave realizada un año después: Better Homes, Better Gardens (Mejores Casas, Mejores Jardines 1994). Este trabajo se inspira en los proyectos de viviendas del centro urbano en Chicago, el Movimiento Negro de Derechos Civiles de los años 60 y la movilidad de las clases medias afroamericanas. Marshall crea collages con palabras y manchas, mezcladas con imágenes de ciudadanos de clase media afroamericanos. La obra refleja un mundo onírico idílico que camufla la pobreza y la violencia que en muchos casos asolan esas zonas que él retrata. La ironía está en el uso de los “jardines” como sinónimo de la nada, en contraposición a la naturaleza edénica de estos proyectos. Marshall insiste mucho en explorar las aspiraciones personales vinculadas con la clase social. Eso lo refleja en su obra Los retratos Scout (Boy, 1995; Scout Girl 1996 y Scout Master 1996). Por un lado, muestran la seguridad en el éxito de la clase media negra para conseguir una situación económica que permita tener acceso a fines recreativos, tales como unirse a un grupo de exploradores, algo que tradicionalmente se ha vinculado con actividades para juventudes de la clase media blanca. Así pues, estas obras ofrecen un análisis acerca de cómo mucha gente negra considera un triunfo el participar en pasatiempos disfrutados por gente blanca. Además, el estallido “cómico” de luces de estrella detrás de sus cabezas recuerda a las representaciones habituales de los superhéroes, probablemente un matiz irónico sobre dichas aspiraciones.

El interés de Marshall por destacar a las personalidades que han sido importantes en su vida lo vemos en la serie de pinturas Souvenir, dedicada a la memoria de las figuras clave de la política estadounidense y el movimiento de derechos civiles. En el Palacio de Velázquez tenemos Souvenir I (1997), donde retrata el interior doméstico de la casa de Ruth y Albert Glover, la tía abuela y el tío de la esposa de Marshall, en una habitación de una casa típica afroamericana en las décadas de los 60 y 70. En el centro se encuentra una mujer con alas de oro, como un ángel, que nos invita a pasar y a rendir homenaje a quienes se muestran en su interior. Todos los retratados o mencionados en esta serie murieron entre 1959 y 1970. En el borde superior, Marshall coloca fotografías de rostros y les añade alas, haciéndoles parecer querubines de una pintura barroca o renacentista. Son retratos de personajes que lucharon en el movimiento por los derechos civiles, pero que nunca lograron el amplio reconocimiento de figuras como Martin Luther King Jr., ya que sus actividades fueron a menudo más problemáticas para la mayoría de la sociedad, aunque sus contribuciones fueron significativas.

Marshall también presenta trabajos que comenzó hace varios años, y que todavía no ha concluido. Es el caso de Dailies (Diarios, 1999-en curso), una serie de tiras cómicas que Marshall produjo durante varios años y que aborda la falta de superhéroes negros en la cultura popular. Se dispone como un conjunto de mesas de luz y unas impresiones en tinta, proporcionales en escala al papel de periódico. La tira cómica cuenta historias entrelazadas sobre un grupo de adolescentes en un suburbio afroamericano en el que el desgobierno ha alcanzado niveles extremos. Cuando se requiere de una intervención sobrehumana, un protagonista llamado Rythm Mastr aparece para enseñar a los jóvenes héroes cómo revelar los poderes secretos de una serie de esculturas tradicionales africanas. Dailies puede ser leída como la síntesis de las diversas realidades y conceptos recurrentes en el trabajo de Marshall: lo cotidiano, el orgullo negro, la desventaja económica, la invisibilidad social, así como tradiciones artísticas del folk africano y afroamericano, todas posicionadas en relación directa con las jerarquías de la historia del arte occidental y los medios de comunicación contemporáneos.

Aunque el recorrido de la exposición es fundamentalmente cronológico, paradójicamente nos encontramos con las obras más recientes del artista en el arranque de la muestra, justo en la entrada del Palacio de Velázquez. Allí vemos Who’s Afraid of Red, Blackand Green, tres obras de gran formato que refieren directamente la obra de Barnett Newman Who’s Afraid of Red, Yellow and Blue (Quién teme a rojo, negro y verde? 1966-1967). En esta ocasión, Marshall intercambia los tres colores primarios por los colores de la bandera panafricana: el rojo, el negro y el verde. Las tres pinturas monumentales Red (If They Come in the Morning, 2011), Black (2012) y Green (2012), se muestran según el orden del color de la bandera. Aunque refiere las características estéticas de la pintura del campo de color, sumado a los amplios matices de los planos de color, cuestiona la supuesta universalidad de lo abstracto y lo infinito. Crea un contraste mediante la introducción de diferentes formas pictóricas, así como un texto que relata las experiencias políticas y culturales de la negritud. Red (If They Come in the Morning) se caracteriza por la aparición de la frase “Si vienen por la mañana”, una cita tomada de una carta abierta del escritor y activista por los derechos civiles James Baldwin a la activista encarcelada Angela Davis. En la década de 1960, Davis fue una destacada miembro del Partido Comunista. En 1970 fue acusada de asesinato, acusación que sólo fue capaz de refutar tras pasar dieciséis meses en prisión.

Todas las experiencias de Kerry J. Marshall, han supuesto que su trabajo se centre en la vida y la historia del “sujeto negro”, y en la creación de una épica afroamericana de ficción. Su cuerpo sustancial de trabajo representa su punto de vista sobre la condición de afroamericano, confrontando estereotipos raciales dentro de la sociedad estadounidense, así como los problemas persistentes de la política y la emancipación social. El trabajo de Marshall quiere replantear los cánones establecidos por el arte occidental, explicados por el comisario de la muestra Nav Haq en el texto que acompaña el catálogo: Como fenómeno occidental, el arte contemporáneo ha arraigado en su seno una gran narración supuestamente universal, invisible y dominante, situando lo no dicho, la incuestionable asunción del hombre blanco burgués y heterosexual, en la cúspide de su legitimación.

En un intento de conciliar el sujeto negro con imágenes de los ideales occidentales, Marshall se esfuerza por llenar esa “falta en el banco de imágenes”, planteando preguntas pertinentes acerca de cómo el sistema del arte se sostiene. Sus obras van más allá del cuestionamiento social, y ofrece un modelo de imagen que responde a cuestiones que se han comenzado a plantear en muchos países occidentales hace relativamente poco, como la inmigración, la multiculturalidad y el mostrar imágenes de los otros ciudadanos; todo ello afrontando una pluralidad racial que no existía hace 30 años y que ni siquiera el arte ha sabido responder todavía. Marshall es uno de los primeros artistas en mostrar esa pluralidad racial en los EE.UU.

El propio Marshall explica en el catálogo como fueron sus comienzos en el mundo del arte: Al principio solo intentaba dominar diferentes técnicas. Pintaba naturalezas muertas, muñecas, usaba óleos, pasteles, acuarelas…mi primer óleo lo pinté en 1971, eran dos hombres detrás de unas rejas y fue un ejemplo de mis intentos por decir algo sobre la injusticia social o algo así. Pero era demasiado pronto para considerarla una obra significativa, aún estaba desarrollando mis habilidades. Empecé a encontrar realmente mi lugar alrededor de 1978, cuando hice una serie de collages después de ver la obra de Romare Bearden. La ventaja del collage es que no tienes que gastar mucho tiempo pensando en la composición, y es fácil trabajar con contenido narrativo cuando trabajas de este modo. Algunos de esos collages incluían referencias a la historia cultural negra, mientras que otros registraban una especie de insatisfacción ingenua con la manera de funcionar del mundo. En esa época inicié una investigación genealógica sobre mi familia; volví a Birmingham para entrevistar a mi abuela y compilar todas esas historias que escuchaba contar a mi madre y mi tía. De ahí surgió un collage llamado Yellow Quarters, cuyo tema era el asesinato de mi abuelo materno en un sitio de mala reputación de mi ciudad del mismo nombre. Bajo la influencia de Charles White, siempre supe que quería hacer obras que trataran acerca de algo: historia, cultura, política, temas sociales…En realidad, era sólo cuestión de mejorar mis habilidades para hacerlo.

En el trabajo de Marshall la pintura es sólo una faceta de una práctica exquisitamente polimorfa, que incluye otras disciplinas artísticas: Escultura, fotografía, instalaciones, dibujo, collage, vídeo, grabados y cine de animación. Es precisamente la riqueza estética y la inteligencia visual de su mundo creativo lo que quiere poner de manifiesto este proyecto conjunto de cuatro centros artísticos. Su alcance también se complementa con una encuesta igualmente caleidoscópica de importantes referencias y fuentes de información que ha influido en Marshall a lo largo de su carrera. El interés del artista en estos códigos y géneros no es sólo una cuestión de formas y narraciones. Para Marshall, la amplitud de los medios visuales utilizados tiene también una dimensión especulativa donde la pintura y el dibujo se convierten en medios para responder algunas de las preguntas perdurables a lo largo de la historia del arte.

Kerry James Marshall. Pintura y otras cosas. FECHAS: 13 de junio — 26 de octubre de 2014. LUGAR: Palacio de Velázquez (Parque del Retiro). ORGANIZACIÓN: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en coproducción con: M HKA (Amberes, Bélgica),
Kunsthal Charlottenborg (Copenhague, Dinamarca) y Fundació Antoni Tàpies (Barcelona). COMISARIO: Nav Haq. COORDINACIÓN: Patricia Molins. ITINERARIO: M HKA (Amberes, Bélgica): 3 de octubre de 2013-2 de febrero de 2014; Kunsthal Charlottenborg (Copenhague, Dinamarca): 27 de febrero de 2014 -4 de mayo de 2014; Fundació Antoni Tàpies (Barcelona): 10 de junio de 2014- 26 de octubre de 2014 y Museo Reina Sofía (Madrid): 12 de junio de 2014-26 de octubre de 2014.
Catálogo: Coincidiendo con la exposición, se ha editado un catálogo de Kerry James Marshall. Pintura y otras cosas, que ofrece por primera vez una representación enciclopédica de su vida y obra. El libro incluye una serie de textos de autores clave: Okwui Enwezor, director del Haus Der Kunst de Munich y Nav Haq, comisario de la muestra. Además, reproduce una conversación entre el artista y Dieter Roelstraete, conservador del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.

Con gran cariño desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

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