Fuego en el laberinto

Fuego . Foto; Galería de hdur.

Quitate de ahi.!
Ya te dije que no. Esta’ mareada y de un momento a otro subira buscando oxigeno.
Te hara daño. Es peligrosa.
ZZZZ… Le molesta el ruido y la vas a espantar. Cuando se sienta acorralada saldra.
Estabamos en la zanja y los mosquitos nos rompian hasta los huesos, pero no
renunciabamos a la presa a pesar de los augurios de Alicia que parecia una vieja con
sus miedos ancestrales.
Todos los dias intentabamos sacarla de su madriguera, pero ella se burlaba de nosotros
y salia por otro lado a buscar su alimento. Cavabamos hoyos en diferentes lugares que
senalizabamos con banderillas rojas y letreros con avisos de ‘Peligro, no pararse en la
zanja’.. Entonces los llenabamos de alcohol y los taponeabamos fuertemente.
Solo quedaba esperar y esperar.
Pero nos vencio la oscuridad, el calor, los mosquitos y la incertidumbre.
-Gasolina, Alicita, corre, trae la lata que esta debajo de la escalera.
-Purisima Concepcion de Maria!, yo no voy a pasar por debajo de la escalera. ¿Quién puso
eso ahi?
-Es el mejor escondite, dale.
-¡¡¡Que no!!!
Me levante con mil remilgos y corri hasta la escalera. La dichosa lata era pesada, y a veces
se derramaba gasolina por la abertura sellada con papel de cartucho.
-Ya esta, Alicia, sal del medio que voy a inundar los laberintos.. Y volque suficiente liquido
en todos los boquetes como para emborrachar a todos los insectos que vivian en el subsuelo.
-Los fosforos, dale!, No no, primero la lata. Ponla debajo de la escalera, corre, y trae fosforos..
-Que no voy por la escalera vaya. La voy a poner debajo de la ventana.
-Esta bien.
En unos instantes que se hicieron eternos regreso Alicia con fosforos de palo. Solo tres.
Los dos primeros se apagaron antes de encender la cabeza, pero el tercero olio el combustible
y se hizo una bola de fuego en mi mano antes de penetrar con fuerza por la boca del
laberinto.
Aquello exploto como un bombazo y largas lenguas de fuego salieron por todos los boquetes del
laberinto haciendo saltar avisos, gusanos, banderillas rojas, piedras y raices al impacto de
la explosión.
Tuvimos que correr y despojarnos de las llamas que nos perseguian a lo largo de la cuneta,
nos perseguian una larga fila de larvas, gusanos, lombrices, orugas, grillos pardos, cien pies,
jubos, hormigas rojas y cochinillas que corrian presurosas con sus patas chamuscadas por
el fuego y las narices envueltas en humo negro y espeso.
El fuego subterraneo nos quemo los zapatos y despues los pies, y al contacto con el aire se hizo
mas agresivo y se enredo en los volantes de nuestras sayas.
A jirones nos arrancamos los pedazos de tela mientras el olor a carne chamuscada nos
ofendia el olfato, pero no parabamos de correr, no podiamos.
Mi madre en su prisa por alcanzarnos aplasto a muchisimos insectos sin lograr comprender que’
habia pasado que de repente la tierra echaba lenguas de fuego a traves de innumerables boquetes.
Y corriendo, volando, y echando llamas llegamos al chalet de Villa Volga rodeado por inmensas
rejas blancas, y corrimos hacia el centro del patio donde una fuente de agua cristalina servia
de bebedero a las aves de corral.
Ahi termino nuestra carrera, entre patos, gansos, gallinas de guinea, pavos reales y palomas que ni
se inmutaron por las negras aguas que dejamos cuando le invadimos su territorio.
Los bomberos se ocuparon del resto, inundaron la zanja y refrescaron la tierra con chorros a presion
mientras investigaban las causas del fuego en el laberinto.
Nos detuvimos a observabar los chorros que saltaban de la tierra con fuerza de estornudos
reprimidos, eran tan potentes que hacian volar caracoles vacios y ennegrecidos junto con los majas
de los jardines y algunos huesos sin duenos, pero ningun tipo de arana salio volando por los aires
ni por el calor del fuego ni por la presion del agua.
-Co’mo que para sacar a una aran~a pelu’a de su casa?!!! Y por que’ con gasolina si hay
formas mas seguras? Nos hablaron de las hierbas llamadas rabo de gato y de diferentes tecnicas
para capturar aranas y se fueron aguantando la risa. Nada podian hacer contra nina~s de siete
an~os de edad.
Minutos mas tarde y ya pasado el susto mi madre le conto a sus hermanas que llego’ a pensar que
las ninas habian descubierto un pozo de petroleo o algun yacimiento de gas natural, y todas reian
del evento.
Aprovechamos la oportunidad de quedar libres de la vigilancia familiar y volvimos a la cuneta
para terminar con la caceria de la mas grande de las aranas que seguia escondida en algun lugar.
Trence un rabo de gato de la orilla de la zanja y lo meti por la boca del laberinto. Esta vez la espera
fue menor, pues al cabo de rezar un padrenuestro senti el peso de un cuerpo fuerte agarrandose
del nudo..
Gruesas gotas de sudor corrieron por mi frente y mi mano derecha aun temblaba por el ardor de la
quemada que no quise ensenar, pero ya no habria otro tiempo para sacar la aran~a. Era el dia final
de nuestras vacaciones en el campo y manana a estas horas estariamos viajando de regreso en tren
rumbo a la capital.
Con mi ojo libre de sudor trate de encontrar a Alicia entre los tupidos juncos y me di cuenta que
estaba sola con el monstruo y tendria que ser yo sola quien la agarrase por el lomo para guardarla
en la caja de carton preparada al efecto. Senti miedo, pero sabia que ya no habia marcha atras.
Entonces jale con fuerza y le grite el conjuro: Sal de la cueva horrorosa aran~a pelua!!!
Y la arana amarrada de la vara con sus 8 patas, ya sin pelos, salio a la superficie, salto por los aires
y se incrusto con fuerza sobre mi rostro..
Senti el impacto de un cuerpo hirviente y baboso apretandome los ojos y sellandome la boca.. El
bicho movia la cabeza y sacaba una lengua puntiaguda y vizcosa hasta que dejo caer sus afilados
dientes sobre mi sien.
-Alicia, grite sin voz y al virar la cabeza alcance a ver en la tierra el cuerpo de mi amiga antes que el
olor a piel chamuscada y el dolor agudo me hiciera perder el sentido sobre el laberinto humeante y
el fango de la cuneta..
Desperte horas despues entre vendas y sueros. Pregunte por Alicia y mi madre me conto que estaba
muy apenada porque no pudo acompanarme en el momento decisivo, que se habia desmayado y cuando
volvio en si y vio mi rostro cubierto por la aran~a comprendio lo peligroso del momento y grito por ayuda,
y que al darse cuenta que no habia nadie cerca agarro un tablon de la cuneta y dio tablazos encima de tu
rostro una y otra vez hasta que las patas de la arana se quedaron tiesas y pudo quitartela de encima toda
cubierta de sangre. Era venenosa, pero no llego a pasarte el veneno y la consecuencia mayor era la fractura
de la nariz y la herida de seis puntos que tienes en la frente.
Me mostro la aran~a aplastada dentro de la caja de zapatos. -De verdad era grande. Y fueron muy valientes.
-No la botes,mama, la voy a enterrar en el laberinto para…
-No mas laberintos querida. Ahora si que se acabo la historia. Descansa tranquila que ha sido un dia demasiado
largo, dijo dulcemente y me dio un beso en la frente como solo las madres saben hacerlo, con sabor a chocolate,
con sabor a pan de gloria, con sabor a leche condensada… y acaricio mi cabeza vendada de gasas y de fantasias
hasta que el sueno me vencio acunada entre sus brazos.
Belen Torres

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