Año del dragón

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Por Isaac Bigio

Desde el 23 de enero más de un quinto de la humanidad conmemora con medio mes de festejos el ingreso al nuevo año del dragón. Toda ciudad que quiera ser una metrópoli en el mundo está tentada a tener su propio barrio y festejos chinos.
Mientras nosotros contamos cada año a partir del supuesto natalicio de Jesús (aunque hoy la ciencia cree que él nació meses y años antes de la navidad del año anterior al primero de nuestra era), los orientales suelen bautizar a éstos de acuerdo a 12 animales. El dragón es el único de ellos que nunca ha existido, en tanto que su diseño de 4 patas y 2 alas es algo que jamás se ha dado en ninguna de las millones de especies conocidas.
¿Qué puede haber infundido a crearlo? Tal vez surge de la inspiración de relatos sobre los cocodrilos marinos de Australia o las iguanas venenosas indonesias (‘dragones de Komoro’) que son los mayores reptiles carnívoros acuáticos o terrestres, respectivamente, del planeta, y también de los fósiles.
Recién en los 1990s en China se han redescubierto restos de dinosaurios con plumas, aunque en la antigüedad los chinos habían interpretado éstos como las muestras de que existían lagartos alados (dragones).
La primera vez que se acuñó la palabra ‘dinosaurio’ fue en 1842, término que se mantiene aunque sea inexacto pues significa ‘lagarto terrible’. A fines del siglo XX la paleontología concluyó que los ‘dinosaurios’ no eran reptiles de sangre fría que no comen mucho y que deben solearse para captar energía, sino una nueva clase de animales (de la que forman parte las actuales 10,000 especies de aves) que podían vivir en climas fríos y que debían moverse y comer mucho para generar sangre caliente.
Quienes antes encontraban fósiles de animales extintos y no conocían tales avances científicos solían darles una explicación mitológica. Por ejemplo, en el Mediterráneo, que no es rico en restos de dinosaurios pero sí de elefantes cuyos cráneos con un solo orificio para la trompa, se dieron paso historias de gigantes de un solo ojo (cíclopes) o en el Asia Central donde abundan fósiles de protoceratops y oviraptors emplumados emergió el mito de los grifos persas. La serpiente emplumada mesoamericana bien puede haberse inspirado en los ricos yacimientos de dinosaurios del oeste norteamericano.
El calendario que aún hoy siguen los orientales es más antiguo que el nuestro y era el que más gente obedecía hasta el siglo XV y XVII cuando China era la mayor potencia del mundo. Sin embargo, como ésta entonces se replegó sobre sí misma dejó la cancha libre para que los ibéricos y luego los europeos se expandiesen por todo el planeta imponiendo el calendario de origen católico, el mismo que ahora es considerado el universal, aunque aún hay otras iglesias cristianas y decenas de naciones, etnias o religiones que tienen sus propios y distintos calendarios.

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