Venido al mundo

París, 18 de junio de 2011.

Querida Ofelia,

La lectura de cada libro que me ha regalado mi gran amiga italiana María Rosaria Mazzarelli me ha procurado un gran placer, con éste último ha ocurrido lo mismo. Aún la regla no ha tenido excepciones.

Una mañana Gemma abandona su vida cotidiana y toma un avión arrastrando tras de sí hacia una gran aventura a Pietro, su hijo de dieciséis años. El aeropuerto de destino es el de Sarajevo, ciudad-frontera entre el mundo occidental y el oriental, herida por un pasado tumultuoso demasiado reciente. La espera Gojko, un poeta bosniaco amigo, hermano, amor frustrado, que durante los días de fiesta de las Olimpiadas de Invierno del 1984 transbordó a Gemma hacia Diego, el fotógrafo de charcos, el que se convertiría en el gran amor de su vida.

Esta bella novela de Margaret Mazzantini que acabo leer, me transportó a la gran literatura contemporánea italiana, como cuando leí sus novelas Il catino de Zinc y Non ti muovere (Premio Strega, y Premio Grinzane Cavour), de las cuales ya te escribí. Con Venuto al Mondo, novela intensamente humana, cuyas 530 páginas destilan emoción, Mazzantini ganó el Premio Campiello 2009.

La escritora nacida en Dublín y romana de adopción, nos cuenta la historia de un gran amor, una historia de jóvenes despreocupados que se reencuentran hogaño desprevenidos y envejecidos por el drama de una reciente guerra. Es una historia de un amor apasionado e imperfecto, como lo son los amores verdaderos.

Al mismo tiempo, es la historia de una maternidad deseada, negada y recompensada, camino misterioso de un nacimiento que barre con toda la ciencia y penetra en la placenta prehistórica de una guerra, que mientras asesina procrea.

Margaret Mazzantini nos ofrece con Venuto al mondo un gran fresco de luces y tinieblas con el estilo inconfundible de su gran literatura. Se trata de una novela-mundo, obra que nos engancha por su fuerte compromiso ético, que nos desplaza como si estuviéramos leyendo un thriller, pero que resulta emblemática como una parábola. Es una catarsis que demuestra como al interior de todo El Mal de la Historia, puede irrumpir el estupor enajenado, sereno, de un nuevo principio. Mazzanti nos narra una especie de advenimiento que tiene el rostro variable, las extremidades largas y aún desgarbadas, el recelo y los impulsos de un hijo de hoy, llamado Pietro.

Te lo enviaré por la misma vía que solemos utilizar, para que lo prestes a nuestros amigos que dominan la bella lengua del gran Dante.

Un inmenso abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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