A tres bandas sonoras iberoamericanas

Madrid, 9 de abril de 2011:

Querida Ofelia,

Durante mucho tiempo se ha defendido que las tradiciones eran puras y que las culturas simplemente reproducían una y otra vez su origen como grupos sociales. Hoy, en cambio, sabemos que las culturas son dinámicas, que se van haciendo y rehaciendo en el tiempo; constatamos que van absorbiendo influencias interiores y exteriores y que van marcando sistemáticamente los límites que definen lo propio y lo ajeno. El proceso de mezcla de bienes simbólicos, hábitos y costumbres culturales ha sido, sin embargo, un proceso de altísima complejidad y de fuerte tensión histórica y étnica.

Tal vez la música sea la dimensión donde quede mejor reflejado todo este entramado de mezclas, ya que posee una de las cualidades más elevadas de la creación humana: la capacidad para representar, es decir, para comunicar nuestra experiencia de estar en el mundo. Así, el sonido de un ritual puede representar la venida de un dios sanador, pero también el inicio de una guerra; el himno nacional de un país puede significar la conquista definitiva de un territorio y un pueblo, pero también puede ser una afrenta política y moral para otra cultura. La música, en definitiva, puede ser vista de muchas maneras porque ella es mucho más que sí misma y no es sólo un “objeto sonoro”. Por eso la música es dinámica, se transforma una y otra vez para simbolizar los elementos presentes y pasados de una cultura.

Iberoamérica ha sido reconocida desde siempre por la fuerza creadora de su música. Ha estado marcada históricamente por la transformación constante producida por la mezcla étnica de creencias, sonidos y símbolos, y ha sido influida poderosamente por la combinación de prácticas sociales preexistentes que generan nuevas estructuras, objetos y prácticas sonoras en un constante devenir de cambio y continuidad. Su territorio no es único, y está gobernada por un proceso de mestizaje, sincretismo e hibridación que genera tensiones y distensiones pero, sobre todo, que crea identidades multiculturales que nos hablan de un pasado y un presente comunes –también de diferencias importantes– entre territorios.

En este contexto de extraordinaria diversidad, la exposición “A tres bandas. Mestizaje, sincretismo e hibridación en el espacio sonoro iberoamericano (S. XVI-XX)”, – que se presentara al publico en el Palacio de la Diputación Provincial de Cádiz del 5 de mayo al 26 de junio de 2011- pretende ser una narración material, sonora y visual del mestizaje, sincretismo e hibridación del espacio musical hispanoamericano desde el siglo XVI hasta el presente.

El recorrido de este viaje está realizado a partir de dos ejes fundamentales: por un lado, un repaso histórico de la mezcla de razas, creencias y fusiones de elementos tradicionales y modernos ocurrida en la convergencia de las culturas africana, indígena e hispánica (o bien afroamericana, amerindia e hispano europea); y por otro, lo que resulta de este proceso en las ciudades, instrumentos y prácticas sociales de la música. Estas dos líneas permiten ofrecer una mirada visual y sonora de lo que representa la música en el espacio latinoamericano y da fe de la enorme riqueza que ha generado la convergencia interétnica.

Un gran abrazo desde nuestra querida España,

Félix José Hernández.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s