FARANDUDANDO

Miguel Barnet

Por José Antonio Gutiérrez

Miguel Barnet: Un nuevo Don sin su palabra

Les presento la excelente crónica del escritor y poeta, Alexis Romay, cuya bitácora, Belascoaín y Neptuno,es una de las más destacadas, entre las que desarrollan los blogueros cubanos, en los Estados Unidos, especialmente en Nueva York.
Desde un comentario, que le hice en su blog, le agradecía su examen “crónico, más que cronicado”, sobre Miguel Barnet, actual presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, personalidad controversial y sociopática, poco menos que un fantoche, que es lo que siempre ha sido “Miguel Barniz”, epíteto, “motete o nombrete”, a lo cubano, como lo calificara felizmente Reynaldo Arenas, en 1980, desde su inventado “palacio de blanquísimas mofetas”.

“Miguelito”, que así también le dicen sus más allegados, en verdad, ha devenido, en un difunto aventajado, un ciego, que se hace pasar por tuerto, en el país del Ojo sin Dios.

Dejemos que Alexis Romay nos cuente parte de su relato, y luego agregaremos el nuestro, que se aviene justamente con su historia, aunque no en la “Isla del Nunca Jamas”, sino en la Gran Manzana de la discordia.

La vida irreal: tribulaciones de Barnet en la Gran Manzana

Tengo varios amigos que no pudieron asistir, pese a su interés, a la presentación de Miguel Barnet en el Bildner Center del Graduate Center of City University of New York. A mí ya me habían confirmado mi espacio, pero, a finales de la semana pasada, los organizadores les informaron a varios interesados que el evento estaba a cupo total. Muchos se privaron de venir ante la negativa. A Geandy Pavón —que se aventuró, a pesar de ella—, lo hicieron esperar a la entrada del salón de conferencias unos minutos. Yo, entretanto, le guardaba una de la docena de sillas vacías que engalanaban el recinto. Poco después de iniciada la charla, le permitieron cruzar el umbral. Hablaba Mauricio Font, director del Bildner Center, haciendo las veces de presentador ante la ausencia de José Manuel Prieto.

Luego de las palabras de rigor del anfitrión, Barnet tomó el podio y, con éste, la primera decisión de la noche: anunció que aunque había escrito un texto para la ocasión, prefería no aburrir a la audiencia con el mismo. Acto seguido, optó por aburrirnos “en vivo” y se puso a improvisar.

El síndrome de este-micrófono-es-mío les ha hecho mucho daño a los intelectuales orgánicos del régimen. No tienen idea de cuándo parar. Barnet habló durante una hora y quince minutos, quizá un poco más. ¿De qué? Con esfuerzo, recuerdo que hizo una cronología de sus libros, trató de involucrar a cuanto rostro reconoció en el público —«¡Muchacho, qué tú haces aquí?»; «por allí veo a la cantante Cucú Diamantes»; «éste que me filma fue mi primer editor», etc.— y divagó a montones sobre Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, el libro que había congregado a la audiencia, y enfatizó hasta la saciedad su papel como Etnólogo Heredero (de Ortiz) y Antropólogo en Jefe.

http://belascoainyneptuno.com/2011/02/08/la-vida-irreal-tribulaciones-de-barnet-en-la-gran-manzana/

Yo he conocido bastante bien a “Miguelito”, por tantas ocasiones, en las que ¿compartimos?, desde que me alisté como poeta, en la Brigada Hermanos Saíz, de escritores jóvenes, en 1977, y luego de ser miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, desde 1981, pero sobre todo, al momento de Miguel fungir (¿fingir?), como jurado de la Comisión de Ética, el 17 de septiembre de 1988, ante el Ejecutivo de la Sección de Literatura, dentro de la sede habanera de la UNEAC, cuando descubrí los plagios de Alga Marina Elizagaray, y para poder publicar mi investigación, el entonces Presidente, Abel Prieto, exigió que debía ser dilucidado todo, a través de esta Comisión, la cual dictaminaría, si los 36 autores y 44 libros que yo presentaba, como pruebas del pasmoso latrocinio, eran demostrablemente ciertos. Y claro, desde ese día, aquel suceso quedaría para siempre, en los anales de la historia literaria cubana, pues, el gran Miguelito Barnet, luego de examinar las pruebas irrefutables, en especial, las que relacionaban la obra de Lydia Cabrera, con los primeros ocultamientos de la fuente, por parte de Alga Marina Elizagaray, sólo atinó a decir: “¡Uy, si se entera de esto Lydia Cabrera, en Miami, la cosa se complicará!”

No olvidar que corría el año 1988, y la ilustre etnóloga cubana aún vivía, pero en esta otra orilla, amén de que sus familiares, podían demandar a Cuba, por al menos tres libros, en donde se comprometían sus derechos de autor con publicaciones, hechas por Alga Marina, tanto en la isla, como en varios países de Latinoamérica y Europa, con leyendas afrocubanas de Lydia Cabrera y Ramón Güirao, editadas casi íntegramente, y en donde no aparecen sus nombres, sino tan sólo el subtítulo de “Recreaciones del folklore para niños”, cuando en verdad pertenecen a la originalidad de estos dos autores.

Gracias a las argucias y tribulaciones de yo sé cuántos personajes siniestros, de ese mundillo funcionaril y nefasto, perteneciente a la subcultura cubana, “de cuyos nombres no quiero acordarme”, pero te aseguro, que liderados por esa frase “barnetiana”, anteriormente expuesta, mi ensayo sobre el tema no se publicó en Cuba, aunque la“Alga Maligna” fue expulsada de la UNEAC, en junio de 1989.

Sin embargo, la carrera de Miguel se catapultó meteóricamente, quizá por “favorcillos” como ésos, en que “libraba” a la cultura truhana de esos “entuertos” literarios, y de algunos escándalos con “milloncitos”(no precisamente de ejemplares), que es lo que realmente importa a los que detentan el poder en Cuba, sobre todo, porque no irían de aquí para allá, sino al contrario.

Agradezco tanto la presencia de testimonios, como éste, relatado por Alexis Romay, debido a que, en algún cercano momento, se escribirá acerca de estas “Miguelizaciones de un Barnetín en Cuba”, tal y como Neruda hizo de las suyas con “cuídense de sargentos y retamares”, otra de las figuras siniestras de la sepultura nacional y cultural cubana contemporánea.

Es que, en esa isla de güijes y aquelarres, pululan los “sortarios” entreguistas, los funcionarios culturales sin viceversa, igual que muchos “ojos con dientes”, por quienes nunca se sabe qué esperar o encontrarse a la vuelta de sus páginas, más que en la astilla de sus libros e historias personales, con los que muchos pueden llegar a ser y hasta tener el “Don”, pero nunca su “palabra”.

Verdaderamente, Barnet es un sin don, en su isla de güijes y aquelarres, intentando encontrar por dónde le entra el agua al coco o, simplemente, cómo escuchar y descifrar el rumor de los ancestros, desde una caracola marina, que le permita luego hacer su Canción para… Fidel, o la Biografía de un… cimarrón.

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6 respuestas a FARANDUDANDO

  1. bustrofedon dijo:

    A los editores de Cuba Nuestra:

    Si van a reproducir mi crónica —cosa que agradezco y celebro— sobre la visita de Barnet a CUNY, tengan la bondad de reproducirla en su totalidad. O, al menos, podrían diferenciar mi texto del de Josán Caballero. No le atribuyan a él mis palabras, ni a mí las suyas.

    Saludos cordiales,
    Alexis Romay
    Alexis Romay

  2. bustrofedon dijo:

    (Lo de firmar doble fue un desliz. Si lo desean, pueden borrar una de las firmas y eliminar este comentario).

  3. Josan Caballero dijo:

    Muy agradecido por tu apoyo, Carlos. La entrada quedó excelente. Lo propio, cuando quieras enviarme alguna colaboración, no dudes en mandármela a mi correo. En este fin de semana te mando tu premio personalizado, para que lo coloques en tu sitio web. Saludos y abrazos, Josán Caballero.

  4. Muchas gracias, estimado Carlos, por publicar mi reseña, aunque hago una salvedad, ya que la misma incluye, como un sandwich, fragmentos de la crónica escrita por nuestro colega, el bloguero y poeta Alexis Romay, pero parece que, sin querer, eliminaste la línea que contenía el link del blog de Belascoaín y Neptuno, que estaba luego del tercer párrafo, después del título “Lavida irreal…”, en azul, pues esos tres párrafos pertenecen al texto de Alexis, de modo que te solicitaría colocar el link, o simplemente, ese fragmento del artículo colocarlo entre comillas, para que no haya motivos de dudas sobre la autoría de esta sección de mi reseña. Recuerda que yo soy descubridor de plagios, y siempre estoy atento en esas cosas, no vaya a tratar alguien de decirme que estoy apropiándome de la obra intelectual ajena. Saludos y abrazos, Josán Caballero.

  5. Estimado Alexis,
    Lo que se hizo aquí, en este sitio web Cuba Nuestra Digital no es mi responsabilidad, ya que incluso hasta le puse el link del post dentro de tu blog, pero parece que quien lo posteó, sin querer, lo eliminó, y cuando vi como se había publicado, pues le dejé el mensaje, que abajo relaciono. Tú conoces la manera en que trabajo, y además, ya habías leído mi bitácora, en donde te citaba y presentaba tu post completo. Quiero que esto quede claro, pues no necesito tus palabras, ni tu post para nada, como tú tampoco las mías, como dices. Tenemos talento y más para eso. Ya sabes cómo surgió este comentario, sobre Miguel Barnet, y yo lo hice patente, desde el principio en mi blog, incluso hasta me escribiste un comentario, verdad que lo recuerdas? Saludos y abrazos, Josán Caballero.

    josancaballero | 12 febrero, 2011 en 0:58 | Responder
    Muchas gracias, estimado Carlos, por publicar mi reseña, aunque hago una salvedad, ya que la misma incluye, como un sandwich, fragmentos de la crónica escrita por nuestro colega, el bloguero y poeta Alexis Romay, pero parece que, sin querer, eliminaste la línea que contenía el link del blog de Belascoaín y Neptuno, que estaba luego del tercer párrafo, después del título “Lavida irreal…”, en azul, pues esos tres párrafos pertenecen al texto de Alexis, de modo que te solicitaría colocar el link, o simplemente, ese fragmento del artículo colocarlo entre comillas, para que no haya motivos de dudas sobre la autoría de esta sección de mi reseña. Recuerda que yo soy descubridor de plagios, y siempre estoy atento en esas cosas, no vaya a tratar alguien de decirme que estoy apropiándome de la obra intelectual ajena. Saludos y abrazos, Josán Caballero.

  6. Ah, revisa ahora, amigo Alexis, que ya está puesto el link de tu post, aunque no entrecomillada esa parte, pero ya es cuestión de tu parte, si no te agrada así, y lo quieres también entrecomillado. El agradecimiento y aprecio es inmenso hacia ti y los administradores de este blog, quienes tampoco han querido hacer ningún daño con dicho error. Saludos y abrazos, Josán Caballero.

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