El Templo del Cine en el corazón de Turín

Objetos que pertenecieron a Marilyn Monroe.

París, 11 de noviembre de 2010.

Recordada Ofelia,

llegamos tarde anoche de casa de una pareja de grandes amigos, ella cubana y el argentino. La pasamos muy bien. Ahora acabo de poner en el balcón que da al jardín un tiesto con ocho bellos crisantemos morados dedicados a mis padres, pues mañana es el Día de los Fieles Difuntos y como a causa del régimen de los Castro no podré ir a depositarlos sobre la loza de su sepultura, como cada año me tengo que conformar con colocarlos en ese lugar.

Me quedan tres días de vacaciones, es la primera vez en treinta años que no vamos al extranjero en esta época, pues entre tantas huelgas y manifestaciones, pensé que o no habríamos podido llegar al aeropuerto parisino (huelgas de metro, de trenes, bloqueo de carreteras, falta de gasolina para los taxis, etc.), o que nos quedaríamos en otro país al no poder regresar (huelga de pilotos, azafatas, etc.) y en efecto, tenía razón. Este jueves habrá manifestaciones y huelgas de transportes y el viernes irán a la huelga de nuevo los pilotos y aeromozas de Air France por cuatro días. Según las estadísticas más del 70% de los franceses están de acuerdo con las huelgas y manifestaciones, pero el señor presidente no cede: ¡Por el bien del futuro del pueblo! Veremos lo que ocurrirá en las elecciones presidenciales del 2012.

Por esas razones, llevamos dos semanas recorriendo París, visitando museos y exposiciones, de las cuales ya te he estado escribiendo en francés e italiano, para practicar esas lenguas, pues mi trabajo en la universidad y en el instituto es todo en castellano.

Aprovecho para organizar mis apuntes y escribirte sobre Turín, la bella y rica ciudad del norte de Italia. Tomamos el tren TGV (el más rápido del mundo), en París. Poco después una señora italiana hablaba por su teléfono celular y decía: “questo treno francese é sporco” (este tren francés está sucio) y otras cosas por el estilo, criticando a Francia y al trato que le habían dado en París. De pronto se escuchó una fuerte voz varonil que en un italiano perfecto dijo:” questo treno sporco é francese, ma in Francia é vietato parlare nei treni col telefonino, allora state zitta!” (¡Este tren sucio es francés, pero en Francia está prohibido hablar por teléfono en los trenes, entonces cállese!). Y…la señora se calló.

Nos alojamos en el moderno y cómodo Hotel Novotel. Allí hay una recepcionista de nombre Francesca, que merece las cuatro estrellas en la Guide Michelin por su amabilidad y la calidad de las informaciones, que nos facilitaron recorrer Turín y sus alrededores durante una semana en agosto del 2009.

Cada día pasábamos en tranvía por la enorme Piazza della Repubblica, en la que en mi opinión se alza el mercado de pacotillas más grande del mundo, alrededor del viejo e interesante Mercato di Porta Palazo. Los tranvías son modernos y su servicio es de gran calidad; en ellos hay ocho asientos marcados para advertir que son para personas minusválidas, ancianos o mujeres embarazadas. Era curioso constatar que al anochecer cuando regresábamos al hotel, a pesar de que el tranvía iba completamente lleno, los asientos permanecían vacíos. ¡Qué civismo! El primer día me senté en uno de ellos, pues no había visto el cartelito que indicaba su utilización y un señor me dijo en voz baja: “señor, ese asiento es para minusválidos”. Me puse de pie y le di las gracias por haberme evitado pasar por un incivilizado.

La Mole Antonelliana, sede del Museo del Cine de Turín.

La Mole Antonelliana es un gigantesco edificio de 167 metros de altura, símbolo de la ciudad, obra del arquitecto Alessandro Antonelli (1789-1888). Su construcción comenzó en 1863 y terminó con su inauguración en 1908. Al inicio el proyecto se hizo para albergar una gran sinagoga, pero posteriormente fue cedido al Ayuntamiento. En su interior se encuentra el Museo del Cine, el más grandioso de todos los que he visto en diversas ciudades del mundo. El ascensor panorámico de cristal que va por el vacío al centro de la enorme cúpula – como los del Arca de la Defensa en París – se introduce en la plataforma del techo, desde donde se ve una bella vista de la ciudad y los Alpes que la rodean.

Tumbonas para ver cómodamente las películas. Al centro, la base del ascensor panorámico que lleva a la plataforma en lo alto de la cúpula.

En la planta baja, decenas de “capillas” permiten entrar en el decorado de filmes célebres como “Noches de Cabiria” o “El discreto encanto de la burguesía” del gran Buñuel, mientras que al centro, las butacas del cine son unas tumbonas rojas comodísimas, lo cual te permite ver los fragmentos de películas famosísimas acostado. Que yo sepa, no existe otro cine tan cómodo como éste en el mundo. Una rampa que sube por las paredes del inmueble permite pasar por la historia del cine, desde los hermanos Lumière hasta hoy día. Se pueden ver innumerables cámaras, proyectores y objetos de todo tipo que conciernen el cine. Hay «pozos de ascensores» con cientos de fotos de stars del cine mundial, mientras que del techo de los pasillos cuelgan los carteles publicitarios de películas que forman parte de la historia del cine y de los recuerdos de generaciones de personas como : “La Doce Vita” , “Gigi” , “Ben Hur” , “Gilda” , etc.

«Pozo de ascensor» con fotos de estrellas del cine.

Turín mantiene una vieja relación con el cine, ya que allí fue filmado en 1914 el grandioso filme “Notti di Cabiria” , posteriormente “Cronaca di un amore” y “Le Amiche” di Antonioni; “I Compagni” di Monicelli; “Profondo Rosso” di Dario Argento; “La Meglio Gioventù” di Marco Tullio Giordana; “Dopo Mezzanotte” di Davide Ferrario, etc.

Hay vitrinas que conservan objetos personales o trajes utilizados por grandes actores en películas famosas como: El Monstruo de la Laguna Verde, Laurence de Arabia, El príncipe y la Corista, etc.

Una cubana en la cafetería del Museo del Cine de Turín.

La librería ofrece una gran variedad de carteles, libros, postales y reproducciones de objetos del museo.

La cafetería es espectacular, pues cada mesa de cristal blanco se va iluminando de colores diferentes mientras meriendas, las sillas son transparentes y, la mesa está envuelta por cortinas de seda plateada, que recuerda algunos célebres filmes italianos de los años sesenta. A todo lo anterior se agrega que el personal es amable y profesional; no están allí sólo para vigilar, sino también para informar, algo muy raro por estos lares.

Marcello Mastroianni y Brigitte Bardot en las ventanas del edificio de enfrente

a La Mole Antonelliana, las cuales están cubiertas por fotos de actores y actrices famosos.

Mañana terminaré de contarte sobre esa inolvidable semana pasada el año pasado en la gran ciudad de Torino.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s