La Basílica de Superga


Cúpula de la Basílica de Superga en Turín.

 

París, 2 de noviembre de 2010.
Día de los Fieles Difuntos.
Querida Ofelia,
termino de contarte nuestras vacaciones en Turín, con el día que pasamos en Superga.
La pequeña  estación de trenes de Sassi  fue restaurada y logró recuperar el estilo del 26 de abril de 1884, cando fue inaugurada. Hoy día es un museo ferroviario muy interesante, que puede provocar la delicia de los niños o de los ancianos que recuerdan al “trenino a dentiera” que desde 1934 lleva a los peregrinos y turistas hasta la Basílica de Superga . El recorrido de 3100 metros se hace en18 minutos. En ese trencito de madera de sólo dos vagones, te parece que viajas como en la época de tus abuelos, entre jardines de magnolias, bambús y rosaledas.
Cuando bajas en la estación frente a la bella Basílica, puedes contemplar una magnífica vista de toda la ciudad y de las cimas nevadas de Los Alpes que la rodean. Enseguida te encuentras con un sencillo monumento de unos cuatro metros de altura donde aparecen los nombres de los fallecidos en el accidente aéreo del 4 de mayo de 1949, bajo una simple cruz de madera.
Aquel día un trimotor FIAT N. 212 de las líneas aéreas italianas que transportaba  al equipo de fútbol de Turín, regresaba después de una partida amistosa en Lisboa. Un ala chocó contra el muro del jardín de la Basílica de Superga, provocando la muerte instantánea de las treinta y una personas que viajaban a bordo. El avión estaba descendiendo para tomar pista, pero la espesa bruma impedía la vista al piloto. La tragedia  provocó un gran duelo en Italia, pues desaparecía trágicamente todo el equipo de Il Grande Torino.

La Basílica fue construida sobre la colina entre 1717 y 1731 por el gran Juvarra. Su fachada es monumental con sus imponentes columnas, así como también la bella cúpula bajo la cual se encuentra la capilla dedicada a la Nuestra Señora de las Gracias, meta de tantas peregrinaciones desde hace más de un siglo.

Basílica de Superga, altar de la Anunciación.

 
Los altares barrocos consisten en espléndidos altos relieves en mármol de Carrara. El de la Anunciación,  es obra de Bernardino Cametti de Gattinara.
Desde el claustro se llega a la Sala de los Papas, donde se conservan los cuadros que representan a  todos los papas de la historia de la iglesia desde San Pedro hasta el actual. Teníamos un excelente guía, pues en esta parte de la Basílica la visita es guiada. Una enjoyada y muy maquillada turista con acento inglés preguntó:
-¿Cuál fue el primer papa?
-Fue San Pedro señora- respondió el guía.
-No puede ser, San Pedro fue santo, no papa.
-También los papas pueden llegar a ser santos y viceversa señora.
Hubo sonrisillas burlonas por parte de algunos turistas. La Sra. no estaba convencida y seguía hablando con el señor que la acompañaba, aparentemente su esposo, el cual movía la cabeza en signo de desaprobación.  

Sala de los Papas. Claustro de la Basílica de Superga.

Por una escalera de mármol bajamos a la cripta donde se encuentra El Panteón Real de la Casa Saboya. En el primer descanso se puede admirar una bellísima escultura del Arcángel San Miguel, obra de Carlo Finelli di Carrara , alumno del Canova.

Panteón Real de la Casa Saboya. El Arcángel Gabriel

El Panteón Real fue proyectado por Francesco Martínez, sobrino de Juvarra. Fue realizado en colaboración con los arquitectos Bosio, Ravelli y Rana entre 1773 y 1778. Fue inaugurado por el rey Vittorio Amedeo III, sobrino del fundador de la Basílica Vittorio Amedeo II. Este último hizo construir la Basílica para dar gracias  la Virgen por  el final del asedio de Turín por parte de las tropas franco españolas en el 1706. Cuenta con cincuenta y cinco tumbas, entre ellas las de cinco reyes y ocho reinas.
Es imposible que te describa aquí tanto esplendor fúnebre, me limitaré a dos tumbas.

La tumba de la Duquesa d’Aosta, María Vittoria

La tumba de la reina María Adelaida

 
Al día siguiente, tomamos el avión de Alitalia con destino a París, eran las 5 p.m. y en cuanto despegamos pude ver  desde la ventanilla la Basílica de Superga, un escalofrío recorrió mi espalda, pues a las 5 y 10 p. m., había caído el avión sobre su jardín. Rogué por el alma de todas aquellas víctimas del accidente.
Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,
Félix José  Hernández.

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