Por el pueblo húngaro de San Andrés

Calle de San Andrés. Hungría.

París, 2 de noviembre de 2010;

Querida Ofelia,

fuimos en autocar desde Budapest al pueblito de San Andrés, pues se encuentra a sólo 19 kms. de la capital húngara. Ya lo habíamos visitado hace 18 años. En aquella época todo era más barato, más genuino, no estaba aún invadido por el turismo de masa en busca de los estereotipos húngaros. Sin embargo, a pesar de que se ha convertido en un gigantesco centro comercial de souvenirs, cafés, bares y restaurantes “típicos”, aún conserva mucho encanto gracias a sus siete iglesias con campanarios en forma de cebollas (cuatro de ellas ortodoxas), sus casitas de colores llamativos y sus callejuelas empedradas.

A lo largo del siglo XIX numerosos artistas encontraron alojamiento e inspiración en las casas de sus callejuelas. Fue cuna de mucho arte post-impresionista, constructivista, surrealista y de avant-garde.

Stzentendre es un pueblito a orillas del Danubio donde se puede pasear tranquilamente rodeado de belleza campestre.

Cuando en 1690 los turcos ocuparon la actual Belgrado, muchos de sus habitantes huyeron en busca de un lugar seguro en Hungría. El emperador Leopoldo dio refugio en el pueblo de San Andrés a seis mil de ellos; después llegarían muchos otros. En el siglo XVIII San Andrés conoció su época de oro como puesto comercial, gracias a los serbios, húngaros, griegos y dálmatas que se instalaron en él.

Hay calles repletas de pequeñas tiendas de: encajes, manteles, muñecas, juguetes de madera, cerámicas, bordados, etc. El centro del pueblo es la Plaza Fó Tér , la cual está clasificada como monumento histórico. De ella parten diferentes calles hacia el Danubio o las cercanas colinas. En su centro se encuentra La Cruz de la Peste (de 1763), instalada allí para darle gracias a Dios ya que la terrible epidemia que azotó el país no llegó a San Andrés.

La Iglesia de la Anunciación (siglo XVIII), es obra del arquitecto húngaro Andràs Mayerhoffer. Sólo al entrar uno se percata de que es una iglesia ortodoxa serbia. Su iconostasio es de estilo rococó. Las altas sillas de madera esculpida poseen altos brazos para que los fieles puedan seguir las ceremonias de pie con los codos apoyados en ellos.

La Catedral Episcopal Serbia fue construida por los inmigrantes serbios. Es un edificio pintado de rojo cuya puerta de roble está esculpida en estilo rococó. Su interior posee un iconostasio ricamente decorado con oro, en su parte inferior están representados varios santos y en la superior escenas de la vida de Jesús.

La Catedral Episcopal Serbia del pueblo de San Andrés.

Un bello jardín, verdadero oasis de paz y tranquilidad, donde se escucha el sonido del agua de la fuente al caer y los trinos de los pajaritos, separa la Catedral del Museo Serbio de Arte Sacro. En los dos pisos que posee se pueden admirar gran cantidad de objetos del arte sacro como: un iconostasio del siglo XIX proveniente de una iglesia de Buda, una escultura de madera que representa la deposición del cuerpo de Cristo del siglo XVIII, trajes litúrgicos de los popes del siglo XVIII, iconos serbios y rusos e incunables (cuatro volúmenes), del siglo XV.

Plaza Fó Tér, Cruz de La Peste e Iglesia de la Anunciación. San Andrés.

Almorzamos en un café de la Fó Tér y después de dar un paseo por el jardín a orillas del Danubio, regresamos al atardecer a Budapest.

Un gran abrazo de quien te quiere siempre,

Félix José Hernández.

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