Desde Bayamo: el boletín Acento dedicado a Zenea

Bildresultat för Juan Clemente Zenea

Segunda Época | Mes FEBRERO/2017 | Año 3 | No. 23

Juan Clemente Zenea: Patriota y Poeta Bayamés

Ernesto José Parra Muñoz

Fidelia

Juan Clemente Zenea

Juan Clemente Zenea: inocente o culpable

Amarilis Terga Oliva

Los Amores de Zenea y Adah Menken: un romance para la eternidad

indice_b
Juan Clemente Zenea: Patriota y Poeta Bayamés

Ernesto José Parra Muñoz

El 24 de febrero de 1832 nace en la ciudad de Bayamo, Juan Clemente Zenea y Fornaris. A los diecisiete años se traslada para La Habana. Ingresa al periodismo militante como redactor de La Prensa, donde escribió artículos de costumbres, bajo el seudónimo de Adolfo de la Azucena y firmaba tallerines semanales bajo la rúbrica de Espejo del Corazón
Emigra a Estados Unidos, se le acusaba entonces de ser uno de los redactores de La Voz del Pueblo. Zenea pasa a Nueva Orleans y luego a Nueva York, donde colaboró con La Verdad, órgano del separatismo. Se acoge a la amnistía firmada por el gobernador La Habana Juan de la Pezuela, quien ejerciera ese cargo en Cuba entre 1853 y 1855, Zenea regresa a la Mayor de las Antillas en 1854 donde reanuda sus labores literarias.
Las tropas españolas sin respetar el salvoconducto otorgado por Azcárate, como refiere José Maceo Verdecia en su libro Bayamo:

(…) quiso Azcárate, y era natural que lo hiciese, facilitarle un salvoconducto para el mayor éxito de la misión, firmado por el  Ministro de España en Washington, Mauricio López Robert, con el cual estaría garantizado cerca de los españoles, caso de ser sorprendido al desembarcar en playas cubanas (…).

Conducen a Zenea a una miserable bartolina de La Cabaña, los cubanos de la época le acusaban de traicionar los ideales. Luego de un largo proceso es condenado a muerte por el tribunal. En el Foso de los Laureles, el pelotón de fusilamiento daba por cumplida la sentencia definida para la vida del poeta y patriota bayamés el 25 de agosto de 1871.
En Bayamo, tierra que lo vio nacer, se erigió una estatua en su honor ubicada al final de la calle que lleva el nombre del poeta, resultado de la convocatoria realizada por la Asociación Cívica TODO POR BAYAMO, bajo la égida del periodista Robert Arnaldo Paneque.
En la base de la estatua, aparece la primera estrofa de uno de sus poemas más conocidos A una golondrina, escrito en prisión, el cual forma parte de otros dieciséis que después vieron la luz recopilados con el título DIARIO DE UN MÁRTIR.

MENSAJERA PEREGRINA
QUE AL PIE DE MI BARTOLINA
REVOLANDO ALEGRE ESTÁS,
¿DE DO VIENES, GOLONDRINA?
GOLONDRINA ¿A DÓNDE VAS?

Estos versos en forma de quintillas, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es la combinación de cinco versos octosílabos, con dos consonancias y ordenados generalmente de modo que no vayan juntos los tres a que corresponde una de ellas, ni los dos últimos sean separados.
Según: Cira Soto Palenque, en Español tomo II, Curso de superación para maestros de 1970 refiere que “Zenea imita la célebre Rondinella de Tomás Grossi, encierran una auténtica emoción, riman al arbitrio del poeta, con la única condición de no colocar tres rimas seguidas, ni las dos últimas en forma de pareado”.
Soto Palenque también comenta que en este poema “no hay rebuscamientos en el tema escogido: la golondrina, frecuente en los atardeceres habaneros, al posarse en la ventana de su bartolina, le recuerda el Norte triste donde han quedado su hija y su mujer. La avecilla volverá al Septentrión, a las nieves, que el poeta quisiera ahora contemplar y cuando vuelva, en su retorno anual, ya no encontrará al poeta; bien sabe él que morirá y presume que nada recordará su memoria”.
Los poemas que conforman Diario de un mártir asevera Soto, “constituyen la culminación de la poesía elegíaca de Zenea, expresión de una poesía íntima, personal, que refleja sus estados anímicos, en la cual lo melancólico y triste del ambiente, la desesperanza en sus largas noches de presidio”, forman una pequeña obra de importante valor para la literatura cubana y de Latinoamérica.
El Centro de Promoción Literaria que lleva su nombre y los escritores de Bayamo le rinden homenaje en la fecha de su natalicio y muerte; también la Unión de Escritores y Artistas de la provincia, convoca al Premio Fidelia de Poesía, como digno tributo a este exponente del Romanticismo.
Cada año en El Foso de los Laureles, el mismo lugar del fusilamiento del poeta y de otros independentistas cubanos ejecutados en este sitio, se entrega la réplica del machete de Máximo Gómez, a un grupo de intelectuales y artistas cubanos destacados, en reconocimiento a su obra.

separador
Fidelia

Juan Clemente Zenea

¡Bien me acuerdo! ¡Hace diez años,
y era una tarde serena!
¡Yo era joven y entusiasta;
pura, hermosa y virgen ella!
Estábamos en un bosque,
sentados sobre una piedra,
mirando, a orillas de un río,
como temblaban las hierbas.

¡Yo no soy el que era entonces,
corazón en primavera,
llama que sube a los cielos,
alma sin culpas ni penas!
¡Tú tampoco eres la misma,
no eres ya la que tú eras;
los destinos han cambiado:
yo estoy triste y tú estás muerta!

La hablé al oído en secreto
y ella inclinó la cabeza;
rompió a llorar como un niño,
y yo amé por vez primera.
Nos juramos fe constante,
dulce gozo y paz eterna,
y llevar al otro mundo
un amor y una creencia.
Tomamos ¡ay! por testigos
de esta entrevista suprema,
unas aguas que se agotan
y unas plantas que se secan;
nubes que pasan fugaces,
auras que rápidas vuelan,
la música de las hojas
y el perfume de las selvas.
No consultamos entonces
nuestra suerte venidera,
y en alas de la esperanza
lanzamos finas promesas;
no vimos que en torno nuestro
se doblegaban enfermas,
sobre los débiles tallos,
las flores amarillentas;
y en aquel loco delirio
no presumimos siquiera
que yo, al fin, me hallara triste,
¡que tú, al fin, te hallaras muerta!

Después, en tropel alegre,
vinieron bailes y fiestas,
y ella expuso a un mundo vano
su hermosura y su modestia.
La lisonja que seduce
y el engaño que envenena,
para borrar mi memoria
quisieron besar sus huellas;
pero su arcángel custodio
bajó a cuidar su pureza,
y protegió con sus alas
las ilusiones primeras;
conservó sus ricos sueños
y, para gloria más cierta,
en el vaso de su alma
guardó el olor de las selvas,
guardó el recuerdo apacible
de aquella tarde serena;
mirra de santos consuelos,
áloe de la inocencia…
¡Yo no tuve ángel de guarda
y, para colmo de penas,
desde aquel mismo momento
está en eclipse mi estrella;
que en un estrado, una noche,
al grato son de la orquesta,
yo no sé por qué motivo
se enlutaron mis ideas;
sentí un dolor misterioso,
torné los ojos a ella,
presentí lo venidero:
me vi triste y la vi muerta!

Con estos temores vagos
partí a lejanas riberas,
y allá bañé mis memorias
con una lágrima acerba.
Juzgué su amor por el mío,
entibióse mi firmeza,
y en la duda del retorno
olvidé su imagen bella.
Pero al volver a mis playas,
¿qué cosa Dios me reserva?…
¡Un duro remordimiento
y el cadáver de Fidelia!

Baja Arturo al Occidente
bañado en púrpura regia,
y al soplar del manso Alicio
las eolias arpas suenan;
gime el ave sobre un sauce,
perezosa y soñolienta;
se respira un fresco ambiente,
huele el campo a flores nuevas;
las campanas de la tarde
saludan a las tinieblas,
y en los brazos del reposo
se tiende naturaleza…
¡Y tus ojos se han cerrado!
¡Y llegó tu noche eterna,
y he venido a acompañarte
y ya estás bajo la tierra!…

¡Bien me acuerdo!
Hace diez años de aquella santa promesa,
y hoy vengo a cumplir mis votos,
y a verte por vez postrera.
Ya he sabido lo pasado…
Supe tu amor y tus penas,
y hay una voz que me dice
que en tu alma inmortal me llevas.
Mas… lo pasado fue gloria; pero el presente, Fidelia,
el presente es un martirio:
¡yo estoy triste y tú estás muerta!

separador
Juan Clemente Zenea: inocente o culpable

Amarilis Terga Oliva

El asesinato al humanista y patriota Juan Clemente Zenea por las autoridades coloniales españolas, ocurrió un 25 de agosto de 1871 en San Carlos de la Cabaña, La Habana. Este hecho, constituyó una sajadura en la memoria histórica y espiritual de la nación cubana. Desde los 17 años, el escritor reveló su desacuerdo con el despotismo absolutista y sus leyes. Los vínculos ideológicos con Eduardo Facciolo se constatan en los artículos y composiciones publicados en La voz del pueblo, que provocaron enfrentamientos con los representantes de la metrópoli.
A través de sus páginas, Zenea condenó el asesinato de Narciso López y los expedicionarios, acaecido el 16 de agosto de 1851. El poeta fue acusado como “infidente y “separatista”. Debido a ello, se trasladó a New Orleans y New York. En estas ciudades, denunció mediante su prosa los horrores que cometían los representantes de la monarquía en Cuba. La Joven Cuba y La Estrella Solitaria, apoyaron el quehacer patriótico gestado por el mártir.
En 1853 se emitió la orden que lo condenó a muerte “en garrote vil”. Al año siguiente, se dictó la amnistía y regresó a la Habana donde impartió Lengua y Literatura Inglesa en el colegio El Salvador. Fundó la Revista Habanera, en cuyas páginas publicó ensayos críticos en la sección “Mis contemporáneos”. Entregó a la imprenta Lejos de la patria (relato), e hizo la traducción del drama Andrea del Sarto por Alfred Musset.
Colaboró en Brisas de Cuba y dirigió El Almendares. En estos periódicos se publicaron sus textos en verso, prosa y traducciones. En 1860 la imprenta “La Antilla”, dio a conocer Cantos de la tarde con prólogo de Joaquín Lorenzo Luaces. En 1861 apareció en la Revista Habanera la primera versión de “Nocturno”. Posteriormente, el poema se tituló: “En días de esclavitud”. Durante ese período, sucedió el matrimonio del poeta con Luisa Mas. En 1867, se estableció en México, allí dirigió El Diario Oficial.
En 1868 regresó a la Habana. El alzamiento independentista, lo condujo nuevamente a Nueva York. Entonces organizó las expediciones Lelian, Cathering Witing y Hornet, a fin de apoyar a las huestes cubanas. Estas fueron descubiertas por agentes secretos que servían a la monarquía. El poeta retornó a Nueva York, sitio donde colaboró con la Junta Revolucionaria  y el periódico La Revolución. Sus vínculos con Manuel Aldama, José Manuel Mestre, Manuel de Quesada y Enrique Piñeyro, exacerbaron los ideales políticos que desde muy joven lo ocuparon en pro de la autonomía e independencia de Cuba. Las desavenencias entre los emigrados que eran partidarios de Aldama y Quesada, ocasionaron escepticismo en su proceder.
El abandono de Enrique Piñeyro, quien estaba al frente de La Revolución, y la precaria situación económica que padecía junto a su familia, fueron posibles causas que conllevaron al poeta Juan Clemente Zenea para que aceptara el ofrecimiento de Don Nicolás Azcárate, (abogado cubano residente en Madrid, España), que tenía el apoyo de Moret (ministro de guerra) en la corte española. La decisión de trasladarse a los campos cubanos para negociar una presunta pacificación con los representantes de la monarquía española en la isla, constata que la beligerancia patriótica e inmediata liberación eran hechos indetenibles. Luego de la detención, el humanista sostuvo varias entrevistas con las autoridades en las cuales se mostró enérgico. Los documentos vislumbran que algunas declaraciones fueron confusas para quienes confiaban en su lealtad.
Sin embargo, su ideal independentista fue innegable. La representación alegórica de la patria a través de “Fidelia” como alegoría en Lejos de la patria, ha sido objeto de polémica. Al respecto Enrique Piñeyro, expresó:
(…) En torno de “Fidelia” formóse desde temprano una leyenda, creada en gran parte por el poderoso instinto popular que en Cuba suponía de antemano forzosamente antiespañolas las obras de sus poetas, pues el velo de la alegoría consentía fácilmente alusiones a los sentimientos secretos del país. Rafael M. Merchán, en un muy notable artículo de “Repertorio Colombiano”, inserto después en sus “Estudios críticos”, habla de esa tradición, que oyó él mismo de labios de José Antonio Echeverría, y según la cual no es Fidelia un personaje real, sino la personificación de la patria vencida, muerta políticamente, tal como quedó a los pies del tirano, después de los fracasos de 1850 a 1855. El romance nada gana transformado en vaga alegoría, y es lo cierto que Zenea afirmó la realidad de la existencia de Fidelia, como se puede ver en el fragmento de sus memorias publicado en 1859 bajo este título: “Lejos de la patria. Memoria de un joven poeta”1.
El personaje inspiró al escritor, pero es evidente el nexo espiritual con la nación como totalidad. La reclusión, perduró ocho meses. Y la inminente ejecución lo condujo a escribir: En días de esclavitud. Son conmovedores los pasajes tenebristas como alusiones a lo insospechado. La renovación de las fuerzas naturales, telúricas del país, deja ver, mediante la parábola y el símbolo, el éxtasis con motivo del triunfo de las huestes cubanas que vencen al colonialismo foráneo.
Esta obra literaria, contiene el renacimiento del país transformado de manera física y espiritual como resultado del enfrentamiento armado. La naturaleza ha contribuido que emerja una realidad extraordinaria, conmovedora, en cuyo centro los seres humanos se manifiestan de forma renovadora y enardecida. Sin duda, las fuerzas terrenales y divinas han progresado conforme a la coherencia impuesta por la historia. Los cubanos, por fin, han logrado conquistar la libertad.

 

NOTAS:

1Enrique Piñeyro. Prosas. (Selección y prólogo de Salvador Bueno), Ciudad de la Habana, Editorial Letras Cubanas, 1980. P. 89.

separador3
Los Amores de Zenea y Adah Menken: un romance para la eternidad

Adah Isaacs Menken era tres años menor que Juan Clemente y debió llegar a La Habana entre 1850 y 1851 como miembro de una compañía itinerante de New Orleans que habría de presentarse en el teatro Tacón. Tales circunstancias permitieron al joven periodista, conocer al dúo de danzarinas  The Theodore Sisters y en particular  a una de ellas, Adah,  que también era actriz, poetisa y pintora. La irrupción de la artista con sus esbeltas y sinuosas formas, su audacia de amazona y  desenfado sobre el escenario,   terminó por deslumbrar al enamoradizo  bayamés. Con el tiempo la actriz deviene en  musa,  objeto de aproximación e inspiración,  de íntimas concomitancias. El atildado Juan Clemente no solo descubre en la “tierna vestal” —como la describe Enrique Piñeyro—suaves encantos, exaltada pasión, confidencias amables, compenetración y vehementes transportes eróticos, sino algo mucho más trascendente, profundo,  en sus experiencias como poeta y como hombre.
Adah Bertha Theodore nació el 15 de junio de 1835 en N. Orleans, Luisiana, de madre francesa criolla y de padre negro y libre, Auguste Theodore; desde muy joven se integró a la vida artística, actuando en su ciudad de origen, en Texas y ahora en La Habana. Con posterioridad trabajaría también en San Francisco, California y años después actuaría en Broadway. De tez mate y una blancura pálida, que contrastaba con la oscura cabellera, ojos grandes y claros (según la describiera “cierto espectador  de la época”) y que a Zenea se le antojaron de un verde marino cambiante, la artista atraía por la vestimenta y la espectacularidad de sus bailes.  Culta e inteligente, la Menken dejaría una huella imperecedera en el bardo cubano, visión  que permanecería inalterable por muchos años.  Además de haber actuado en el Teatro de la Opera de su ciudad natal, Adah era poetisa y sus colaboraciones habrían de aparecer con el tiempo en los Estados Unidos de Norteamérica y Europa.  Dominaba el inglés y el francés, lenguas que el joven cronista perfeccionaba con su ayuda,  mientras recorrían las calles habaneras o se prodigaban caricias y versos en el Teatro o en la Plaza de Armas. El idilio habría de interrumpirse con el regreso de la actriz a su país. Con posterioridad,  tras su llegada en 1852 a New Orleans, prófugo de las autoridades españolas,  al verse involucrado y acusado por los sucesos de índole conspirativa que condujeron a la ejecución de Eduardo Facciolo, Zenea y Adah Menken reanudarían por breve tiempo su apasionado romance. El poeta partiría más tarde hacia Nueva York,  en pos de sus avatares políticos e intelectuales; jamás volverían a encontrarse, pero en la  memoria y sentimientos de Zenea,  la imagen de la artista permanecería por siempre como efigie indeleble, como una estrofa inamovible en el dramático poema de su vida.
Según Max Henríquez Ureña, cuando ambos jóvenes se conocieron, Adah era apenas una adolescente de 16 o 17 años (Zenea afirmó que 17  en uno de su poemas)  y  se llamaba simplemente Adelaida. Hacia 1856 publicaría su primer libro de versos en lengua inglesa: Memorias, firmándolo con el  curioso nombre de “Indígena”. En ese mismo año contrajo nupcias con el músico judío Alexander Isaacs Menken  y adoptó la abreviatura de Adah, uniéndolo al apellido de su esposo,  para asumir de este modo el nombre artístico con el que se le conocería internacionalmente. Se convirtió al judaísmo. Su matrimonio duró poco tiempo, pero ella mantuvo esta religión por el resto de su vida. En el lapso de apenas siete años contrajo cuatro matrimonios consecutivos… Recorrió los Estados Unidos con el melodrama Mazzepa, una singular y provocativa interpretación, amarrada al lomo de un caballo en el escenario,  vestida tan solo de mallas,  lo que le ganó una singular reputación de figura propensa al escándalo.   Posteriormente viaja a Europa, y en 1861 contrató en Londres un agente de publicidad, y  en el Astley de esta capital volvió a representar Mazzepa con mucho éxito.  Es obvio expresar que la sociedad europea se escandalizó con su vestuario reducido y lo audaz de  sus presentaciones: seductora y excéntrica, exhibía por igual sus encantos anatómicos como su arte. Durante una larga temporada disfrutó de enorme éxito en París, con  la presentación de Les Pirates de la Savane, un dramón truculento  escrito para ella por autores franceses. Todo ello le procuró fama, una posición envidiable,  dinero y gran celebridad en el mundillo artístico e intelectual. Departe con la novelista George Sand, cultiva la amistad de Alernon Swinborne, mantiene relaciones con Dante Gabriel Rosssetti, intima con Theóphile Gautier y establece unos amores no menos escandalosos con el célebre Alejandro Dumas. Sin embargo, en la primavera de 1868, Adah Menken  enfermó gravemente en París; la fortuna que hasta entonces la acompañara triunfalmente  se le tornó adversa,  de tal forma que la artista comenzó a languidecer, viéndose arruinada tanto física como económicamente, mientras pugnaba por rehacer su carrera.  Todo resultaría  inútil: falleció de neumonía un 10 de agosto de ese año, a los treinta y tres de su existencia. Fue enterrada en el cementerio de Pere Lachaise en la sección reservada a los israelitas.
Apreciado y muy reconocido intelectualmente, Zenea residía desde 1867 en México, bajo la sombra bienhechora de Pedro Santacilia  (e incluso del propio don Benito Juárez, con cuya amistad contaba),   cuando le sorprendió la noticia. Consternado, escribiría  entonces un poema cifrado bajo una enigmática dedicatoria: a A.M. al tiempo que evocaba los floridos años de la bailarina, sus seductores ojos, la desbordada cabellera… Un dramático capítulo de su existencia novelesca comenzaba a cerrarse; el poeta se sume en el dolor,  mientras admite poseer el raro don de atraer el infortunio—desde sí y hacia sí—,  sobre quienes le amaban. Al desconocer que su antigua amante profesaba creencias judaicas, el elegíaco Juan Clemente la haría yacer poéticamente bajo una cruz…  Tan intensa  resultaría, tan imperecedera la influencia de este amor de juventud, que aun estando confinado en prisión, en la Fortaleza de la Cabaña, el infortunado poeta sacó fuerzas y sobreponiéndose   a las carencias y maltratos de la prisión, a sus problemas de salud, dedicó el último de sus poemas a la memoria de la actriz, el numero XVII que aparecería en el Diario deun Mártircon el nombre de Infelicia, alusiva evocación al poemario de Adah Menken que apareciera con ese título en Europa. He aquí algunos de los versos de poema:
En presencia de Dios, con un suspiro, / Dejamos el ciprés y los rosales, / Y al vals animador tornando luego / Sentimos las esferas celestiales / Que en torno nuestro en caprichoso giro / Volaban en atmósferas de fuego. / Después los votos, el adiós, la cita; / Y más tarde la esquela, / El cauteloso conversar a solas; / Tribulaciones e ilusión marchita, / Un drama, una novela, / Un gran naufragio en las mundanas olas.
ARSENIO J. ROSALES
Bayamo M.N. 12 de febrero de 2017

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2016
Estos textos pueden ser reproducidos libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Boletín Acento* sobre el coro bayamés

 Antecedente de coro bayamés

Mónica María Ramírez Aguilar

Surgió en el año 1949. Fue producto de la inquietud del director de la Escuela Profesional de Comercio de Bayamo, Dr. José Antonio Milanés y López, y Miguel Ángel Batista ejecutó la idea con unos jóvenes aficionados e inspirados por la música.
De esa manera, el grupo de muchachos sumados a la inteligencia musical del profesor, se convirtieron en el coro de aquella escuela, pero llegaron a tener maestría, exigencia, éxito y el público los denominó la Coral de Bayamo, más tarde la prensa los bautizaría como la Coral Cubana de Bayamo.
Comentaba Rosa Serrano, una de las pocas integrantes que aún vive, que “debían ensayar todas las tardes, sin falta”; que Miguel Ángel los ponía a interpretar una y otra vez hasta que la actuación quedara con calidad, y llevaba en su mano un diapasón con el determinaba si el conjunto estaba afinado o no.
A pesar de la constancia dice Rosa que casi nadie faltaba a los encuentros, era para ellos un placer aprender y cantar. Así lo demostrarían en cada presentación llenas de anécdotas, en la cual a alguna se le rompió un vestido o a otro se le desprendió un pedacito de la lengua.
Viajaron por toda Cuba, actuaron en Cárdenas, en el Teatro América de La Habana, en Santiago de Cuba y cruzaron las fronteras marítimas para mostrar espectáculos en México. Cosecharon ovaciones y, más de una vez, alargaron sus presentaciones pues el público pedía otra y otra canción.
El repertorio de la Coral estaba compuesto por temas religiosos como el Ave María de Franz Schubert, y otras como O Sole Mío, Noche de Paz, Santa Cecilia. Cuando llegaba el momento de cantar la música tradicional cubana, esos muchachos se vestían con trajes típicos, hechos con el esfuerzo de sus padres y amigos, y ofrecían todo un show para la época lo que era un poco sorprendente en un coro.
Llegaron a integrar la Coral de Bayamo más de 50 estudiante y solo muy pocos sabían música sin embargo, el profesor Miguel Ángel Batista los clasificó en sopranos, quienes eran más en cantidad; mezzo sopranos; contraltos; tenores; bajos y barítonos, que eran los menos. Claro que no todos viajaban al mismo tiempo sino que Batista logró distribuirlos de forma justa para ayudar a los gastos.
Un pequeño párrafo encontrado en un artículo de Efraín Pérez Cámara, publicado en un periódico desconocido hasta la fecha por su deterioro, expresaba: No es solo el talento y la preparación artística musical, sino algo más, un temperamento para la interpretación de nuestras melodías populares que pocas razas pueden manifestar con tanta variedad y tanta abundancia.
Luego de casi 10 años de vida la Coral de Bayamo se desintegra, algunos intentaron volver a encontrarse pero las dificultades fueron superiores a la voluntad. Lo cierto es que lo cosechado por Batista y sus muchachos vive en la memoria de quienes vieron, participaron y escucharon a ese conjunto. Claro que después de estudiarlo es necesario que se recuerde, aprecie como un valor de la historia musical de la ciudad Monumento Nacional y se considere, sin dudas, un antecedente de coro bayamés.

Una coral de tierra adentro

La Ciudad Monumento Nacional, ese rincón de Cuba que se menciona los días de fiestas nacionales y en alguna que otra referencia literaria o histórica, nos acaba de enviar un bello y delicado mensaje artístico en la visita que hiciera a esta capital la Coral de Bayamo.
Los que entre nosotros no tuvieron el placer de escuchar a ese conjunto musical, se perdieron de una buena cosa.
Sesenta y cuatro jóvenes entusiastas y animosos, se presentaron aquí bajo la dirección de Miguel Ángel Batista, creador y mantenedor del grupo, para ofrecernos la maravilla de su repertorio, conquistar merecidos aplausos y dejar un recuerdo grato en La Habana.
La Coral de Bayamo se fundó el 12 de enero de 1950, por lo que no ha arribado todavía a la mayoría de edad. A pesar de su tierna juventud, da la sensación de algo maduro, con caracteres de fecunda permanencia en nuestro mundo musical.
Predominando en su repertorio lo cubano, la Coral de Bayamo ha roto con todos los lineamientos de la polifonía clásica, guiada por un hombre que realiza una labor muy por encima de toda posibilidad práctica, pero encaminado, con paso firme y serena responsabilidad hacia un propósito tan hermoso que bien merece algo más que la modesta cooperación oficial que se le brinda.
Cuando se diga que los integrantes de la Coral, solo dos miembros conocen música, alguien responderá que estamos mintiendo, porque no se puede creer que tanto equilibrio, tanta armonización, tanto derroche de delicadezas tonales, se obtengan así sin más. Y la verdad es esa.
Como ha logrado el profesor Batista ese resultado, es cosa que ni él mismo puede explicarlo con lujos de detalles.
Un coro a siete voces, con solistas que dan la sensación de dominar a plenitud la técnica musical, se dice con bastante facilidad. Encontrar una maravilla así es lo difícil.
Pienses por un momento lo que es Bayamo, el número de población, los recursos académicos de que dispone, la situación económica, lo limitado de los contactos con centros musicales como la Habana, el tiempo disponible arrancado a horas de trabajo para vivir, la indiferencia de los propios convecinos y el poco estímulo que reciben, para que pueda medirse la magnitud de esa obra que tiene muchas virtudes, destacadas excelencias y muy pocos defectos en su técnica vocal.
Es esta la segunda vez que la Coral de Bayamo visita la Habana, y fuera de Manzanillo, Holguín, Tunas, Santiago y Cárdenas, el resto de las poblaciones cubanas ignoran que en esta tierra hay una institución que nos honra a todos, por ser una de las más genuinas representaciones artísticas de nuestra expresión cultural.
Hemos oído comentarios referentes a la modalidad que presenta el profesor Batista con sus coralistas. En términos generales, ha gustado al público y a los músicos. Su presencia por radio- televisión y trabajo en el Teatro América dejaron sentado que la Coral de Bayamo es buena y su director conciente del papel que desempeña al frente de tan preciada joya.
Los arreglos que forman el repertorio de la Coral, son atrevidos, revolucionaros muchas veces y casi siempre contra toda lógica. Pero los efectos que logra Batista con ese sistema –su sistema- no es cosa de nosotros propiamente. Hace algunos años en Francia se hicieron ensayos, y en Norteamérica se anda mucho por esos caminos. En cuanto a la música cubana, se ha roto la mística de los dúos y los tríos, y si se hace algo para destacar a los solistas, es solo como pretexto para que brille el conjunto siguiendo una línea melódica que parece brotar de entraña de la campiña cubana.
Todo en ese conjunto es delicado, fino, equilibrado, sensitivo.
Cuando sale de lo cubano para abordar un Sole mío o Santa Lucía, pone al servicio de las piezas no solo la calidad vocal, sino la vena sentimental, y con cintas de tonalidades discretas, parece formar un cuadro de arabescos, compresible a todos pero sublime únicamente a aquellos que conocen a fondo la base en que se afinca el director para vencer sin tropiezos todas las dificultades que encierran esos giros melódicamente contrapesados.
Oímos decir que se pretende llevar la Coral de Bayamo a Miami y a México. Ojalá que cristalice el propósito, para que fuera de Cuba se aprecie el valor de esa institución, que debe recorrer primero toda la isla en una gira patrocinada por el Ministerio de Educación, para que antes que en el extranjero, los cubanos disfruten del placer de escucharla.
Creemos que la oportunidad para realizar ese recorrido, es el año entrante, con motivo de celebrarse las Bodas de Oro de la República.
Si Bayamo ha sido declarada Monumento Nacional por razones patrióticas e históricas, nada más aconsejable que de allí salga la caravana artística llevando a su frente la Coral, como la más legítima, representación polifónica del rico cancionero cubano.
Aprovechamos la oportunidad para hacer llegar a la Coral de Bayamo y a su modesto pero valioso Director un sincero saludo, nuestra palabra de aliento, y la seguridad de que han dejado en la Habana una brillante estela, producto de los muchos méritos que tienen y que tan plenamente han sido reconocidos.
Y a Bayamo, de cuyo seno nació esa estrella, la recomendación de que no nieguen su concurso a una institución que es orgullo de Cuba por la calidad de su arte por el prestigio de sus componentes.

Nota: Tomado de la revista Juvenia, páginas 10 y 11.

Coro Profesional de Bayamo: 55 años de música, identidad y tradición

Ernesto José Parra Muñoz

Bayamo es una ciudad con una rica tradición en la música coral. Por lo que se destacan en diferentes momentos coros como: la Coral de Bayamo, perteneciente a la Escuela Profesional de Comercio; el Coro Martiano, dirigido por Aida Cabrera; el Polifónico; y el Dietético.
Pero el 7 de enero de 1962 se funda el Coro Profesional de Bayamo a cargo de René Capote Riera. Menos de 20 personas integraban la agrupación en sus inicios, en la que predominaban barítonos y tenores.
Ensayaban en la sala de la vivienda de Capote y más tarde en los altos de la actual Casa de Cultura “20 de octubre”, aunque este espacio de reunión fue inestable, hoy día tienen su sede en la Casa del Coro.
El repertorio primero comprendía música cubana, latinoamericana y europea, eran un total de 12 piezas entre las que se encontraron Oh, Pepita; Estrellita, también conocida como Estrellita de Ponce por el apellido de su autor; y Paradiso de Franz Peter Schubert.
Con apenas tres meses de fundado ofrecieron su primer concierto en el Caney de las Mercedes, lugar perteneciente al municipio Bartolomé Masó y al año hacen una gira nacional.
René Capote dirigió el coro durante casi una década y luego otros artistas asumieron esa labor tan importante para la cultura de Bayamo, ejemplo son: Andrés Arriaza, Mercedes Cedeño, Maricel Ávila Labrada y Mercedes Paumier, esta última lo conduce hasta la actualidad.
Es meritorio señalar que esta institución bayamesa sobresale por la calidad interpretativa de cada una de las piezas musicales que conforman su repertorio, las cuales abarcan desde el Renacimiento hasta la contemporaneidad.
El Coro Profesional de Bayamo, también incursiona en diferentes géneros de la música nacional. Ejecuta las piezas con una dinámica que rompe los formatos tradicionales y posturas estáticas prevalecientes en otros tiempos, que desde los inicios marcaron el panorama de la música coral. Hoy puede verse un coro más movido, que baila al compás del ritmo y de esta forma ofrece al público un espectáculo diferente y quizás, hasta más entretenido.
Los criterios valorativos favorables expuestos en los diferentes escenarios donde se han presentado, como Festivales nacionales e internacionales de coros, conciertos en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, teatro Amadeo Roldán, Salón de los Vitrales en la Plaza Antonio Maceo, Catedral y Conservatorio Esteban Salas de Santiago de Cuba, así como el empaste vocal en sus interpretaciones, lo destacan como portador de una estética única y distinta a la de otros en el país.

El Coro Profesional de Bayamo asume el legado cultural, en la música coral, de la conocida Ciudad de los Coches, en la que resulta imprescindible resaltar aquellas doce jóvenes, seis blancas y seis negras, que interpretaron por primera vez, en acto público nuestro Himno Nacional.
separador3

*Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2016
Estos textos pueden ser reproducidos libremente
Boletin Acento, Bayamo M.N.Oficina del Historiador de Bayamo
<histbayamo@ohc.cu>
Segunda Época | Mes ENERO/2017 | Año 3 | No. 22
(siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.
Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Ausencia

https://c2.staticflickr.com/4/3790/12837212585_572da5c924_z.jpg
Foto: Nath Planas

hoy cerca de las tres, se apoderó de mi la misma sensación de la otra tarde, y empiezo a sospechar en síndrome puntual que me arde. Debe ser bien sabido que es cosa de la época, cada quien dando saltos de insomne anacoreta. Tiene de positivo esta especie de síncope que al hacerse rutina, si no nos da el infarto, uno tiembla y se templa adentro de su cuarto. Y si es así la vida de atrevida, después de los suspiros se te olvida.

Mario Rivera Guzmán

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Texto para leer en voz alta

 

(por Mateo Rus)

quisiera escribir raudales de apretadas letras ahora que murió Lezama, de tal forma que de la cola garrapateada de la “a” se desprenda una línea sagaz hacia un futuro sólo hecho de ritmo; y en el tráfico arterial de la city se respire un caudal de acentos, igual que sucede en cuestión de aromas o trozos de sintaxis que muestran a las claras un giro y torzón en la bitácora programada antes. Esta vez mi paleta será de tonos ocres, como si Orozco contemplara sin gafas la barranca de Oblatos o desde la azotea más alta de Guanatos.

(¡cómo le hacía falta salirse de sí mismo para verse objetivado! Y era como si su único soporte en la vida, su única guía, fuera su voz indecisa acerca de su propia consistencia, de su propia posibilidad de ser desde la víspera, antes de insinuarse siquiera como un hálito que está por saber si se hará o no astillas en su sueño por decir “pío”).

Enviado por Mario Rivera Guzmán

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

La séptima edición del Festival de cine Español en Estocolmo llega a su fin con gran éxito de público

vg

 

 

Entre los días 1 y 4 diciembre la sala de cine Klarabiografen de la capital sueca ha proyectado un variado programa del mejor y más premiado cine español del momento.
Un homenaje al actor, director de cine y teatro, guionista y escritor Fernando Fernán Gómez, con la proyección de la película El mundo sigue (1963), abrió el séptimo Festival de Cine Español en Estocolmo el 30 de noviembre, en el Instituto Cervantes de Estocolmo. El broche de oro lo puso, el domingo 4 de diciembre, el último largometraje de Pedro Almodóvar, Julieta, que será el encargado de representar a España en la próxima edición de los Oscar. Entre medias, una variada y premiada muestra del mejor cine actual español, entre las que se encontraban cintas como la ganadora del premio Goya a la mejor película, Truman. El guiño a Suecia, en clave divertida, la puso el largometraje dirigido, escrito y protagonizado por Leticia Dolera, Requisitos para ser una persona normal, en el que aparecen constantes referencias al país y su idioma.
Otro de los títulos potentes del festival fue Palmeras en la nieve, en cuya proyección el Patronato de Turismo de Gran Canaria sorteó un viaje a la isla, para dos personas, para descubrir algunas de las maravillosas localizaciones en las que fue rodada la película.
El festival ha sido organizado por el Instituto Cervantes de Estocolmo, la Embajada de España en Suecia, la Oficina de Turismo y el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Mónica Riaza de los Mozos, gestora cultural del Instituto Cervantes de Estocolmo, cuenta: ”El festival es un evento cultural único para comprender y difundir la cultura y la lengua españolas en Suecia. Todo el equipo del Instituto Cervantes ha trabajado mucho y con ilusión para poder llegar hasta donde estamos, nuestra séptima edición”.
Películas proyectadas:
Victoria Mesas García –  Pressansvarig
Instituto Cervantes i Stockholm
press@cervanters.se
070- 334 19 79
Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

El séptimo Festival de Cine Español en Estocolmo homenajea a Fernando Fernán Gómez en su sesión inaugural

La séptima edición del festival presenta un variado programa del mejor cine español, comenzando con la proyección de “El mundo sigue”, en homenaje a su director, Fernando Fernán Gómez – con la presencia del director Juan Estelrich -, y cerrando con la película que representará a España en los próximos Oscar, Julieta, de Pedro Almodóvar.

El Instituto Cervantes de Estocolmo rinde homenaje al actor, director de cine y teatro, guionista y escritor Fernando Fernán Gómez con la proyección de la película “El mundo sigue” (1963) en la sesión inaugural del séptimo Festival de Cine Español en Estocolmo. La producción fue dirigida por Fernán Gómez y está basada en la novela homónima de Juan Antonio de Zunzunegui, la última obra de la trilogía formada por “La vida por delante“(1958) y “La vida alrededor “(1959).

La actividad contará con la presencia del director Juan Estelrich, quien restauró la película fotograma a fotograma, para explicar su proceso de recuperación así como la importancia de esta producción en la historia del cine español.
El evento se celebra en el Instituto Cervantes de Estocolmo y la entrada es gratuita hasta agotar aforo (90 plazas). Al final del acto se ofrecerá una copa de vino español.

Más información: http://estocolmo.cervantes.es/FichasCultura/Ficha111057_62_1.htm

Victoria Mesas García – Pressansvarig
Instituto Cervantes i Stockholm
press@cervanters.se
070- 334 19 79
http://estocolmo.cervantes.es/se/

Följ oss på Facebook:

Twitter:
https://twitter.com/#!/sthlmcervantes

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Espiritismo: variante cubana

https://i0.wp.com/exodus.cienciasculturales.com/wp-content/uploads/2016/11/p_cover_ESPIRITISMO-VARIANTES-CUBANAS.jpg

Mi libro recién publicado en los USA

Por José Millet
Me levanto con el Sol y me acuesto con la luna; estar en contacto con el universo refuerza la alegría de vivir. Hoy comparto con Ustedes la salida de un libro largamente gestado en el transcurso de varias décadas de mis estudios en relación con los pueblos del Caribe y del que no me arrepiento de haberlo escrito: Espiritismo, variantes cubanas. Con él se están haciendo justicia a gentes sensibles de pueblo, también fallecidas y se rectifican algunos absurdos como los que paso a comentar. Del mundo terrenal a las fuerzas ocultas, publicado por el escritor Rafael Carralero en México DF en 1993, es un libro que debió haberse publicado en Cuba hace tiempo: es parte de la memoria de este sistema de pensamiento religioso relacionado con la historia patria en boca de sus protagonistas desde Manzanillo, Bayamo, Santiago de Cuba, Holguín y Camagüey y esos seres humanos a quienes entrevisté para publicar su testimonio como lo hice en dicho libro …todos murieron. Hay cosas absurdas con las que me ha tocado convivir y ser tolerante, pero las que tienen que ver con la recuperación de la memoria colectiva de un país, me sacan del paso. Igual que con los “falsos positivos” intelectuales. Así, rompo en carcajadas cada vez que abro las páginas de las enciclopedias y leo, por ejemplo, “Haití, religión oficial: fulana de tal”, cualquiera menos la creada por su pueblo, la nacional-popular, que es el vodú. Hasta cuándo los autores, editores y publicistas mienten, incluso en textos oficiales y hasta cuándo tendremos que calarnos el “imperio” que esos poderes fácticos imponen, hasta en los cuadernos para los estudiantes? El caso de Cuba es el mismo de Haití: colocan no sé cuál por ciento de católicos, absteniéndose del hecho del que el más alto por ciento de creyentes religiosos—activos o pasivos—pertenecen a los sistemas religiosos calificados de diabólicos por religiones universales y algunos medios de prensa: de católicos populares, por general alejados de la Iglesia; voduistas, cordoneros, santeros, paleros, muerteros, abakuá o ñáñigos y espiritistas de algunas de las congregaciones, en las que se enfoca mi libro. Espero pacientemente el día en que se les permita a estos religiosos hacer una de sus celebraciones en una Plaza de la Revolución en ocasión de la visita de un jefe de Estado o del Sumo Pontífice. La política cuando se ejerce desde grupos posesionados en el trono, es conveniencia e interés; máscaras que se ponen y se quitan en un teatro donde titiriteros y payasos han entrado y salido de la escena como si nada pasara. Y el pueblo? Ejerce diariamente sus “poderes creadores” en cada instante, ajeno a esos escenarios del teatro al que dirige su repulsa sin siquiera mencionarlo.
He vuelto a repasar las páginas de mi libro, que son el homenaje a toda aquella gente bella que me abrió las puertas de sus casas, siendo yo niño, cuando mi madre Olga Batista (Mayabe, 1916-Holguín, 2002) me llevó a la casa-templo de “unos negros y mulatos” liderados por Nemesio Patterson, ubicada en el barrio Pueblo Nuevo fundado por los franceses de los que descendía mi padre y de las casas de tantas gentes humildes de cada una de esas formas en que se expresa su vida espiritual, enfocadas en su existencia sin dejar de atender un instante a cada una de las tantas entidades de su cosmogonía espiritual que les proporciona las fuerzas necesarias para no hundirse en esa absurda luchita por el día al día a que se dejan reducir muchos seres humanos. Ellos son el modelo de Humanidad que no se deja aplastar por las circunstancias, aun las más adversas y que es capaz de los más altos sacrificios personales y familiares con tal de vivir esa vida que tiene que ver con la confirmación de una identidad nacional en la que se negó el aporte sustantivo de las filosofías, cosmogonías, ideas, prácticas culturales sistemáticas y sentimientos que permitieron el surgimiento de un pueblo que—como el haitiano antes y el venezolano—se distingue con rasgos muy singulares del resto de los pueblos que formamos parte de eso que los europeos llamaron el Nuevo Mundo, siendo uno de los más antiguos y desarrollados del planeta. Siempre Europa mirándose al ombligo, sin hacer justicia a mayas, aztecas e incas, ni tampoco a arawac y caribes con cuyos descendientes en ocasiones convivo aquí en Venezuela. Justo algunas expresiones de la espiritualidad del pueblo venezolano, como las del mal denominado culto a María Lionza y del baile de las Turas, cuyo estudio me ha permitido rectificar algunas de las tesis con que operamos en el Equipo de estudio de las religiones caribeñas que dirigí desde la Casa del Caribe, como aquella que la base del mal denominado espiritismo de cordón era de origen kongo o bantú. De ello he dejado testimonio alguna de las publicaciones del Atlas Etnográfico del Estado Falcón, a cuya elaboración he dedicado mis últimos años de vida profesional conectada institucionalmente aquí en Venezuela y el cual puede ser leído y bajado libremente en varios sitios de Internet, en particular el último tomo dedicado a las fiestas y el folleto dedicado a las Turas, con la voz en alto de sus portadores originarios de origen ayamán.
Mi libro recién publicado contiene otras novedades, como la del descubrimiento de un nuevo sistema religioso creado por nuestro pueblo, al que el filósofo y pensador Joel James Figarola (La Habana, 1942-Santiago de Cuba, 2006) denominó Muerterismo y que describo en él, subrayando su surgimiento al amparo de los espacios que los amos españoles proporcionaron al africano esclavizado y sus descendientes directos en ese despreciable sistema de plantaciones, con sus hediondas ergástulas del barracón, esclavitud denunciada por el Barón Alexander von Humboldt a su paso por la Isla. Sus prácticas tuvieron que realizarlas a escondidas, en lo más intrincado del monte—de ahí la aparición del Bembé de sao, capítulo de la obra–, como lo hicieron con la Regla de Palo, la Regla de Ocha y el ñaniguismo, entre otras. Este descubrimiento se suma al de la existencia del vodú haitiano implantado desde el siglo XVII en el Oriente de la Isla y de una variante de vodú cubano a la que el propio Joel denominó Ogunismo, por la preeminencia de los loá o espíritus del vodú en ella. Siempre hemos reconocido que nuestros estudios pisaron tierra firme en la obra de glorias de las ciencias sociales y humanísticas de la estatura del padre de la antropología del Caribe, don Fernando Ortiz, Lidia Cabrera, Rómulo Lachateñeré y Teodoro Díaz Fabelo, este último muerto en el exilio, creo que aquí en Venezuela, pero—salvo Lachatañeré—ninguno de ellos atisbó hasta qué punto la cultura franco-haitiana, el vodú y las variantes del espiritismo fueron fuerzas determinantes no sólo en la configuración de nuestra nacionalidad , sino de la conformación de nuestra nación, no tanto en contraposición de la cultura de la clase dominante española y de la oligarquía esclavista criolla, sino desde dentro, como fuerza centrípeta que dibujó una Axiología cimentada en bases propias, una psicología social y una espiritualidad que ni el mismo cubano de la Isla ha logrado desentrañar en cada una y todas sus claves filosóficas.
Si el lector, ávido de conocer aspectos mantenidos en secreto por el pueblo cubano o a los que ni siquiera muchos estudiosos cubanos y extranjeros han tenido acceso, le saliera al paso la liebre de la duda acerca del valor del libro que entra en circulación, lo invito a hacer búsquedas en internet de los temas de que trata y comprobará fehacientemente que, salvo en la obra de Joel James, es la única obra en la cual encontrará información y análisis concienzudo de asuntos que ni Fernando Ortiz alcanzó a presentar, como los del Muerterismo y la relación de las restantes variantes del espiritismo con los aportes sustantivos de los franco-haitianos y de los haitianos que se establecieron en Cuba a partir de las primeras décadas del siglo XX a la configuración definitiva de nuestra identidad nacional. Y de ello da cuenta cabal el Glosario de voces y expresiones relacionadas con el espiritismo que, junto con la Bibliografía, hemos colocado al final de la obra para que el lector amplíe en esas fuentes lo que busca. Ver para creer.
Mi libro se nutrió de esas fuentes primarias entrañables del pueblo a las que rindo homenaje y de las enseñanzas de muchos especialistas de La Habana, cuyos nombres omito para reducirlos a quien tuve a mi lado y de quien soy un seguidor: a Joel James, cuya obra publicada lo trasciende y a quien honro con la continuación de estos estudios a los que él nos inclinó, colocando a un lado el mundo de la literatura en el que me había movido, aun habiendo iniciado mis estudios formales de Filosofía en la Universidad de La Habana. Cada vez que puedo, subrayo su esfuerzo sobrehumano por trascender la impronta positivista que recorre los libros de todos aquellos ilustres estudiosos que nos antecedieron para dar paso a dos disciplinas que en ellos no están presentes: la historia, la filosofía de la Historia y la Metafísica, disciplina de la Filosofía a la que Joel prestó mucha atención. Agradezco al Instituto de ciencias culturales de la diáspora cubana y a Ediciones Exodus que preside el pensador e historiador Dr. Ángel Velázquez su voluntad profesional para que mi libro viera la luz, en medio de una difícil circunstancia personal en que me encuentro en Venezuela y que resulta espuela para continuar con la obra que ahora me ocupa: un Diccionario enciclopédico temático que resume todos mis estudios en materia de las religiones afrocaribeñas y el espiritismo en sus numerosas y enriquecedoras variantes nacionales, obra que comencé por lo que conozco un poquito: por Cuba. A todos quienes me han ayudado en la elaboración de esta obra vayan mis sinceros sentimientos de gratitud, alguno de cuyos nombres van en el libro, primero que dedico a quien me acompaña desde el reino donde moran los espíritus de nuestros aborígenes masacrados, los de los africanos que convivieron en el palenque con ellos y de los de familiares, amigos y vecinos con quienes compartimos, ella y yo, desde que me llevó por primera vez a una sesión del Orilé: a mi madre, cordonera, curandera, adivina y gente cuya nobleza es parte de mi armadura como soldado de la fe y de la esperanza de una Humanidad más humana.
Los Teques, Guiacaipuro, Venezuela, noviembre 15.2016.
Milletjb3000@gmail.com y milletjb2014@gmail.com
Móvil: (58) 0416-2168703 y 0412-5960330
http://cienciasculturales.com/espiritismo-variantes-cubanas-jose-millet

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario